El Führer ha llegado al emplazamiento histórico del Bosque de Compiègne. El humillante monumento recordatorio de los días fatídicos de 1918 todavía está ahí con la inscripción:“Aquí, el 11 de noviembre de 1918, el orgullo criminal del Imperio Alemán fue derrotado, extinguido por los pueblos libres que pretendía esclavizar.” El lugar donde Francia se jactó de su traición al Reich en 1918, escenario del armisticio de 1940.
Otro monumento representando un águila sin vida como símbolo de la derrotada Alemania de 1918, ha sido cuidadosamente camuflado detrás de una bandera con la esvástica del Tercer Reich.
Saliendo de su coche junto con Göring, Raeder, Brauchitsch, Keitel, Ribbentrop y Hess, el Führer ha contemplado brevemente el primer monumento y el claro circular en el que se ha emplazado el famoso vagón. El Führer y la comitiva alemana pasan por delante del documento del águila, cuidadosamente oculta detrás de la bandera alemana.
Juntos, los hombres han entrado en el vagón y tomado asiento. La delegación francesa, formada por el General Huntziger, miembro del Consejo de Guerra Supremo francés, el General de la Fuerza Aérea Bergeret French War Council; el Vicealmirante LeLuc y el Embajador Noel ha hecho acto de presencia a continuación. A medida que los delegados franceses han ido entrando, la comitiva alemana se ha levantado para saludarles con un silencioso movimiento de cabeza. De nuevo en silencio, los caballeros se han sentado. Entonces Keitel ha tomado la palabra y leído el preámbulo a las condiciones del Führer para un armisticio. Keitel lee a la delegación francesa el preámbulo a las condiciones del armisticio.
Confiando en las afirmaciones enviadas al Reich alemán por el Presidente norteamericano Wilson y refrendadas por las potencias aliadas, el Ejército alemán depuso sus armas en noviembre de 1918. A consecuencia de ello la guerra llegó a un final que ni el pueblo alemán ni su Gobierno habían deseado – una guerra en la que, a pesar de una superioridad numérica apabullante, sus enemigos no habían conseguido derrotar decisivamente al Ejército alemán, marina y fuerzas aéreas.
Con la misma llegada de la delegación de armisticio alemana comenzó el incumplimiento de la promesa dada solemnemente. También, el 11 de noviembre de 1918, comenzó una época de padecimientos para el pueblo alemán. De ahí en adelante, todo lo que podía hacerse a un pueblo en términos de degradación y humillación, de sufrimiento humano y material, fue hecho. Las promesas rotas y el perjurio alzaron sus grotescas cabezas contra un pueblo que después de cuatro años de resistencia heroica había sucumbido a una sola debilidad: creer en las promesas de los hombres de estado democráticos.
Fotografía histórica tomada en el mismo lugar del armisticio de 1918. En primer plano, el mariscal Foch.
El 3 de septiembre de 1939 –veinticinco años después del comienzo de la Guerra Mundial- Gran Bretaña y Francia una vez más declararon la guerra sobre Alemania sin motivo. Ahora las armas han decidido. Francia ha sido derrotada. El Gobierno francés ha pedido al gobierno del Reich que le presente los términos para un armisticio.
Cuando se eligió el histórico bosque de Compiègne para la presentación de estos términos, se pretendió hacerlo de modo que este acto de justicia borrara de una vez por todas un recuerdo infausto que no añade ninguna página de gloria a la Historia de Francia y que el pueblo alemán siente como la mayor desgracia de todos los tiempos. Francia, a pesar de heroica resistencia, ha sido derrotada en una serie de batallas sangrientas y ha sucumbido. Alemania no pretende, con un adversario tan valeroso, llevar con desdén las negociaciones de armisticio.
El objetivo de las exigencias alemanas son: 1. Evitar que los combates puedan ser reanudados. 2. Proporcionar a Alemania la seguridad necesaria para la continuación de la guerra que se le ha impuesto contra Gran Bretaña, así como 3. Asentar los prerrequisitos de una nueva paz, cuya característica esencial será la expiación de la injusticia que se impuso al Reich alemán. El Führer charla con los altos oficiales de la Wehrmacht al bajar del vagón. Después de la lectura que se ha prolongado durante aproximadamente diez minutos, el Führer y sus acompañantes han abandonado el vagón. Sólo Keitel ha quedado atrás para explicar más a fondo los puntos del acuerdo de armisticio. Fuera, el Führer ha pasado revista a la guardia de honor, mientras una orquesta tocaba los himnos Deutschlandlied y Horst-Wessel-Lied. Después, el Führer se ha marchado.
Pase de revista a la guardia de honor.
El acto de hoy ha borrado definitivamente la injusticia perpetrada contra el honor militar alemán. La dignidad del comportamiento hacia un adversario derrotado honorablemente en los campos de batalla se ha alzado en chocante contraste con el odio eterno mostrado en los monumentos erigidos en este lugar con los que el revanchismo francés menospreció al invicto Ejército alemán.
Por ello, el Führer ha emitido la siguiente orden al regresar a sus Cuarteles Generales:
El Führer y su comitiva observa al monumento al Mariscal Foch, el único que será conservado.
1. El vagón histórico, la piedra memorial y el monumento que conmemoran el triunfo francés, serán traídos a Berlín. 2. Las vías y piedras de ambos trenes serán destruidas. 3. El monumento dedicado al Mariscal Foch se mantendrá en su sitio.El armisticio germano-francés ha sido firmado al fin en el Bosque de Compiègne. Por parte alemana, el firmante ha sido el Jefe del Estado Mayor de la Wehrmacht Coronel General Keitel, como representante especial autorizado del Führer y Comandante Supremo de la Wehrmacht y, por parte francesa, el representante autorizado por el Gobierno francés, General Huntzinger.
Momento de la firma.
El cese de hostilidades no ha sido establecido, sino que tendrá lugar seis horas después de que el Gobierno italiano haya informado al Estad Mayor alemán de la Wehrmacht de que el armisticio italo-francés ha sido acordado. De momento, los contenidos del armisticio no pueden ser revelados al público, pero los veinticuatro puntos del documento sí que están disponibles para nuestros lectores (en el primer enlace del post), acérrimos y fanáticos seguidores de nuestra causa a los que podemos confiar esta información sin el menor género de duda.
Los términos son menos duros de lo que Francia había esperado. Alemania ocupará el 60% de la Francia metropolitana, pero un Gobierno francés se responsabilizará de la zona no ocupada y se le permitirá mantener una pequeña fuerza armada para el mantenimiento del orden. Sin embargo, todos los buques de guerra deben ser llamados de vuelta a Francia y mantenidos bajo supervisión alemana o italiana.
Francia ocupada y Francia libre según los términos del armisticio germano-francés.
A pesar de la magnanimidad alemana, ha sido un duro trago para los franceses. Por ejemplo, todos los refugiados anti-alemanes deben ser entregados a las autoridades alemanea, cualquier ciudadano francés que sea sorprendido luchando por Alemania deberá ser disparado al instante y todos los prisioneros de guerra franceses permanecerán en campos alemanes. El Führer visita París El Führer ha realizado hoy una visita turística a París acompañado por tres artistas e intelectuales, grandes amigos suyos: los arquitectos Albert Speer y Hermann Giesler y el escultor Arno Breker. El arquitecto Albert Speer ha escrito la siguiente crónica sobre la histórica visita:
Itinerario de la visita del Führer.
Aterrizamos en el aeropuerto de Le Bourget. Era temprano por la mañana, aproximadamente las cinco y media. Tres grandes Mercedes estaban esperando. El Führer, como de costumbre, se sentó en el asiento delantero al lado del coger. Broker y yo en los asientos inmediatamente detrás de él, mientras Giessler y los adjuntos ocuparon los asientos traseros. A los artistas se nos habían proporcionado uniformes grises de campaña de modo que encajásemos dentro del marco militar. Conducimos a través de los extensos suburbios directamente a la Ópera, el gran edificio neobarroco de Charles Garnier… era el favorito del Führer y lo primero que deseaba ver. El Coronel Speidel, asignado por la Autoridad de Ocupación alemana, nos esperaba a la entrada.
La gran escalera de la Ópera de París.
La gran escalera, famosa por su amplitud, notoria por su ornamentación excesiva, el resplandeciente vestíbulo, el elegante, dorado patio de butacas, fueron cuidadosamente inspeccionados. Todas las luces refulgían como si fuera una noche de gala. El Führer dirigía la comitiva. Un encargado de pelo cano acompañaba a nuestro pequeño grupo a través del edificio desértico. El Führer había estudiado los planos del teatro de ópera de París con gran cuidado. Cerca de la cabina del proscenio echó en falta un salón, lo señaló, y resultó ser cierto. El encargado dijo que esta habitación había sido eliminada durante el proceso de renovación hace muchos años.
El Führer en el Teatro de la Ópera.
Parecía fascinado por la Ópera, entrando en éxtasis sobre su belleza, sus ojos brillando con una excitación que me sorprendieron. El encargado, por supuesto, había reconocido de inmediato a la persona a la que estaba guiando por el edificio. Muy profesionalmente, pero con cierta distancia, nos mostró todas las estancias. Cuando al final estábamos preparándonos para abandonar el edificio, el Führer murmuró algo a su adjunto, Brückner, que cogió un billete de cincuenta marcos de su cartera y se lo ofreció al encargado. Con educación, pero firme, el hombre rechazó el dinero. El Führer insistió, pero el hombre siguió sin querer aceptar el billete. Sólo había hecho su deber, respondió.
El Führer atraviesa los Campos Eliseos.
Después condujimos a través de la Madeleine, por los Campso Eliseos, al Trocaderp, y entonces a la Torre Eiffel, donde el Führer ordenó otra parada. Desde el Arco de Triunfo con su tumba del Soldado Desconocido condujimos a Les Invalides, donde el Führer estuvo de pie largo tiempo ante la tumba de Napoleón. Finalmente, el Führer inspeccionó el Panteón, cuyas proporciones le impresionaron. Por otro lado no mostró especial interés en alguna de las obras arquitectónicas más hermosas de París: la Plaza de los Vosgos, el Louvre, el Palacio de Justicia y SainteChapelle, seguramente por falta de tiempo.
El Führer y el Emperador se encuentran.
El final de la visita fue la romántica pero insípida imitación de las iglesias medievales con cúpula: la iglesia de Sacre Coeur en Montmartre. Aquí el Führer estuvo largo tiempo rodeado por varios hombres corpulentos de su escolta, mientras muchos feligreses le reconocían pero ignoraban. Después de un último vistazo a París condujimos con rapidez de vuelta al aeropuerto. Para las 9 de la mañana la visita turística había terminado. “Era el sueño de mi vida poder ver París. No puedo expresar lo contento que estoy de haber podido cumplir ese sueño hoy.” Durante un momento sentí un poco de pena por él: tres horas en París, la primera y única vez que había podido ver la ciudad, le proporcionó felicidad en un momento en que se encontraba en la cumbre de su éxito.
En Montmartre.
Durante el curso de la visita el Führer comentó la posibilidad de celebrar un desfile de la victoria en París. Pero después de discutir el asunto con sus adjuntos y el Coronel Speidel, decidió no hacerlo. Su razón oficial para cancelar el desfile era el peligro de ser perturbado por ataques aéreos ingleses. Pero más tarde dijo: “No estoy de humor para un desfile de la victoria. Todavía no estamos en el final.”
Por la tarde me recibió una vez más en la pequeña sala de la casa campesina. Estaba sentado solo a la mesa. Sin más me dijo: “Redacte un decreto en mi nombre ordenando la reanudación a gran escala de los trabajos en los edificios de Berlín… ¿No era hermosa París? Pero Berlín debe ser hecho mucho más hermoso. En el pasado a menudo consideré si no tendríamos que destruir París. Pero, cuando hayamos terminado con Berlín, París, será sólo una sombra. Así que, ¿por qué deberíamos destruirlo?” Concluye la Batalla de Francia -A las 13:35 horas, cuatro cornetas de la 1ª compañía del SS Leibstandarte Adolf Hitleranuncian por radio, desde el cuartel general del Führer en Brûly le Péche, el alto en fuego en Francia.
Soldados del SS Leibstandarte Adolf Hitler.
¡Pueblo alemán!
En apenas seis semanas de lucha heroica, tus soldados han concluido la guerra en el Oeste contra un valiente enemigo. Su hazaña entrará en el libro de la historia como la más gloriosa victoria de todos los tiempos. Con fervor, agradecemos al Señor Todopoderoso por Sus Bendiciones. Ordeno que las banderas sean izadas por todo el Reich durante diez días y que las campañas tañen durante siete días.
Adolf Hitler.
Situación de los combates en el momento del alto el fuego.
Las tropas francesas han perdido 92.000 soldados muertos más unos 200.000 heridos, sus aliados británicos 68.000 infantes en combate y más de 1.500 tripulantes de la RAF. Los alemanes tienen 27.000 muertos y 111.000 heridos. Durante la Fall Gelb, la Fall Rot y la Fall Braun los germanos han apresado cerca de 1.900.000 soldados aliados, de ellos 1.500.000 franceses.
Desde el inicio de la invasión de la Wehrmacht hasta hoy, la Luftwaffe ha destruido tres fuerzas aéreas enemigas tras perder unos 1.420 aparatos y otros 480 dañados; en total más del 33% de sus aviones. La Armée de l'Air francesa ha perdido casi todos sus aviones: en total unos 1.270 aparatos han sido destruidos. La RAF ha perdido 959 aviones, de ellos 477 cazas.
Con nuestras banderas está la victoria.
La Royal Navy ha podido evacuar 215.000 soldados aliados a Gran Bretaña; de ellos 144.100 británicos y canadienses, 41.200 franceses, 24.300 polacos, 4.900 checos y algunos belgas. Los canadienses destruyeron unos 210 de sus vehículos para evitar que fuesen capturados. La operación concluye hoy con el accidental choque del destructor canadiense Fraser con el británico Calcutta cerca de Saint Jean de Luz, muriendo 60 tripulantes. En Gran Bretaña, los infantes que han desembarcado están siendo alojados en improvisados campamentos. Viaje nostálgico del Führer
Hitler abandona el cuartel general de Brûly de Péche, que comienza a ser desmantelado mientras su personal retorna a Berlín, e inicia una visita a los campos de batalla de Flandes donde participó como soldado en la Guerra Mundial de 1914, en compañía de sus antiguos camaradas Schaub, Max Amann y Ernst Schmidt, con los que compartió duras jornadas de combate en las trincheras.
El Führer (a la derecha) se reencuentra con su pasado.
En primer lugar han visitado Fournes en Weppes, donde el Führer estuvo destinado durante la Gran Guerra durante muchos meses.
Fotografía del Führer (a la derecha, sentado) con sus camaradas hace 25 años en el jardín del edificio del regimiento.
Fotografía del Führer hoy en el mismo lugar.
Otro edificio de Fournes que el Führer ha visitado hoy y que solía frecuentar en 1916 es la carnicería. Lejanos quedan ya los tiempos en que el Führer no podía llevar su dieta vegetariana debido a las restricciones de la guerra. En el local se ha colocado una placa que dice: “En este lugar estuvo en 1916 nuestro Führer Adolf Hitler como soldado del Regimiento de Infantería Bávara List”.
El Führer ante la carnicería.
La antigua carnicería, con la placa conmemorativa y custodiada por guardias.
La siguiente parada de su recorrido ha sido Fromelles, donde el Führer ha visitado en primer lugar una antigua granja en la que se alojó.
Paseando por Fromelles.
Después, a las afueras de Fromelles, el Führer y sus antiguos camaradas ha visitado un búnker que ocuparon y en el que combatieron.
El Führer con Schmidt y Amman en el antiguo campo de batalla.
En definitiva, un bonito día de recuerdos para unas jornadas victoriosas.
Alemanes y españoles se dan la mano. Tropas avanzadas del Panzergruppe de Kleist han alcanzado la frontera franco-española, poniendo la rúbrica definitiva a la Campaña de Francia. Toda la costa atlántica francesa está ya en manos del Reich.
La bandera del III Reich ondea en la frontera.
A las seis y cuarto de la tarde de hoy, día 27 de junio de 1940, ha sido izada por vez primera en la frontera franco-española la bandera de la cruz gamada. Ha colocado la enseña alemana un grupo explorador motorizado que, al mando del mayor Wimurandt, ha llegado a Hendaya a las seis de la tarde después de haber salido de Angulema a las cinco de la mañana y pasar por Burdeos a las diez y media.
El comandante de las fuerzas alemanas ha manifestado que consideraba como el momento más solemne aquel en que los soldados alemanes y españoles establecían contacto directo en la frontera. Agregó que él y las fuerzas de su mando se consideraban orgullosas de que el Alto Mando alemán les hubiese designado para este hito.
Las cámaras registran el histórico encuentro en Hendaya sobre el puente fronterizo de Santiago.
En el momento de izarse la bandera alemana, la sección de fuerzas españolas que se encontraban al otro lado del puente, en la parte española, han presentado armas. El capitán general de la sexta Región Militar, general López Pintó, que se encontraba en la frontera, ha dado la bienvenida a las tropas alemanas.
España y Alemania se estrechan la mano como buenos camaradas.
Este grupo motorizado que ha llegado a Hendaya ha tomado parte en las luchas de Flandes, en el Somme, Arras, Montdidier, Noyes y Angulema, donde hizo más de 2.000 prisioneros y causó al enemigo 350 bajas. Por su parte sólo tuvo 35 bajas, de ellas dos oficiales.
Buenos Aires ha despedido al Kapitän zur See Hans Wilhelm Langsdorff con los honores que merece un héroe que ha sabido llevar y culminar una vida de epopeya. La procesión del Funeral para el Kapitän zur See Hans Langsdorff. En la primera fila de izquierda a derecha están: el Korvettenkapitän Carl Klepp, el Fregattenkapitän Paul Ascher (mostrando las condecoraciones del finado) y el Korvettenkapitän Jürgen Wattenberg. El ataúd del Kapitän zur See Hans W. Langsdorff en el Cementerio Alemán de Buenos Aires, flanqueado por los oficiales de mayor rango del Admiral Graf Spee. Una corona de flores es depositada en el monumento a los caídos de la Gran Guerra junto a la tumba de Hans Langsdorff. Marineros alemanes, civiles argentinos y británicos residentes: todos rinden homenaje al héroe. La cruz que señala la tumba del heroico capitán. ¡Descanse en paz!Héroe y caballero El Käpitan zur See Hans Langsdorff puso anoche fin a una vida de servicio y honor. Después de pasar la velada junto a su tripulación, Langsdorff regresó a su habitación en el Hotel Naval de Buenos Aires, encendió un cigarro puro, se sirvió una copa de güisqui escocés y escribió cartas de despedida a su mujer, a sus padres y el Embajador alemán. Después desplegó la bandera de guerra alemana, se tumbó sobre ella y se disparó un tiro en la cabeza.
El Käpitan zur See Hans Langsdorff preside el pasado día 15 el funeral de los marineros del Admiral Graf Spee perecidos en combate. Ahora ya se encuentra con ellos. Las cartas a su mujer y padres las dejaremos para la intimidad de su orgullosa familia. Sí reproduciremos aquí, en cambio, la carta que Hans Langsdorff ha dirigido al Embajador alemán y que en sus líneas encierra un mensaje que en realidad nos atañe a todos los alemanes:
Su Excelencia, Después de una larga lucha llegué a la grave decisión de destruir el Admiral Graf Spee para evitar que cayera en manos enemigas. Todavía estoy convencido de que dadas las circunstancias esta decisión era la única que quedaba una vez que había llevado a mi navío a la trampa de Montevideo dado que con la munición que nos quedaba, cualquier intento de abrirme camino luchando a aguas abiertas y profundas estaba destinado al fracaso y debido a que sólo en aguas profundas podía haber destruido el barco después de haber gastado la munición, evitando por tanto que mi buque cayese en manos del enemigo. Antes que exponer mi navío a que después de una brava lucha cayera en parte o totalmente en menos enemigas, decidí no luchar sino destruir el equipo tecnológico y después al mismo buque. Para mí era claro que esta decisión podía ser manipulada consciente o inconscientemente por personas ignorantes de mis consideraciones personales. Por consiguiente, decidí desde el principio asumir las consecuencias de esta decisión. Para un capitán con sentido del honor, ni qué decir tiene que su destino personal no puede separarse del de su buque. He pospuesto mi intención durante el tiempo que todavía he sostenido la responsabilidad de decisiones concernientes al destino de la tripulación bajo mi mando. Después de la decisión de hoy del gobierno argentino, no puedo hacer más por la tripulación de mi buque. Tampoco seré capaz de desempeñar ningún papel activo en la lucha que lleva a cabo mi país. Ahora sólo puedo probar mediante mi muerte que los oficiales del Tercer Reich están dispuestos a morir por el honor de la bandera. Sólo yo tengo la responsabilidad de haber destruido el Admiral Graf Spee. Soy feliz de pagar con mi vida cualquier mácula sobre el honor de la bandera. Encararé mi destino con fe firme en la causa y en el futuro de la nación y de mi Führer. Escribo esta carta a Su Excelencia en la tranquilidad de la noche, después de una tranquila deliberación, de modo que pueda informar a mis oficiales superiores y para acallar los rumores públicos si esto fuera necesario.
Kapitän zur See Hans Langsdorff. Guardia de honor alemana ante el ataúd de Hans Langsdorff.
Como recordaremos, una de las primeras acciones de Langsdorff cuando entró en Montevideo fue liberar a los sesenta y dos tripulantes de los buques mercantes que había hundido durante su campaña. De nueve buques mercantes hundidos, ni uno solo de sus tripulantes murieron, rescatados uno a uno por el Admiral Graf Spee. Todos los liberados han hablado muy bien a los medios ingleses del tratamiento recibido y de Langsdorff, que hablaba un perfecto inglés y que les prestó libros en inglés para que pasaran el tiempo. El Capitán británico Dove del Africa Shell entabló una especial amistad con Langsdorff.
Nos ha dejado, por tanto, un modelo de conducta militar y civil. Ojalá nuestros enemigos sean capaces de librar la guerra con esta recto sentido del honor. ¡Adiós, Admiral Graf Spee!
El crucero Admiral Graf Spee, justo antes de salir del puerto de Montevideo.
¡Adiós, Admiral Graf Spee! ¡Adiós a todos tus cañones, que tienen ya intención de velas para el largo y profundo viaje! ¡Adiós, barco casi humanizado por la gesta y el gesto, hundido por manos amigas para evitar el cautiverio!
Creo que no habrás sido, ¡oh, crucero que ya no cruzarás más el Océano en viajes victoriosos!, comprendido por las hijas de los millonarios que, ávidas de emociones han llegado hasta el lugar de tu inmolación en aviones pueriles y curiosos.
18:15: El Admiral Graf Spee zarpa del puerto de Montevideo. Las multitudes se agolpan a miles para presenciar el viaje final del bravo crucero.
El desencanto inglés debe ser muy grande a estas horas. Las fuerzas navales concentradas en la desembocadura del río de La Plata, los cañones enemigos, que en la noche atlántica se afilaban las uñas impacientes, se retiran ahora cuando tú, Admiral Graf Spee, duermes en el fabuloso cementerio marino, y se retiran sin poder llevar hasta la capital del Imperio el trofeo de una victoria fácil, de un triunfo espectacular, que la propaganda británica hubiera explotado durante mucho tiempo.
19:52: El canto del cisne. Se produce la detonación que pone punto y final a la victoriosa campaña del crucero.
Alemania sabía esto, como sabe que si el Uruguay no ha consentido que el crucero acorazado reparase en Montevideo por sus averías más allá de 72 horas, es por la profunda presión que ha ejercido Inglaterra. Pero lo que importa es que la jauría armada no ha podido cebarse en esta extraordinaria presa. Y lo que importa en este capítulo flotante de Historia es esa bella muerte de la nave germana, violada y hundida por su propio comandante.
Los restos en llamas del Admiral Graf Spee.
"Para poder vencer al enemigo tenemos que vencernos nosotros antes", ha dicho, quejándose de la frivolidad de su país, Paul Reynaud, Ministro de Hacienda de Francia, en una desesperada y patética alarma al pueblo. Así Alemania, día por día, da un ejemplo de saberse vencer para alcanzar la victoria. Y algunas veces, como ahora, el ejemplo tiene la belleza de este barco sacrificado. Persecución, llegada a puerto y negociaciones diplomáticas . La persecución del Admiral Graf Spee tras la batalla del Río de La Plata se prolongó durante todo el día de ayer. Poco después de la medianoche de hoy, finalmente, el crucero ha echado el ancla en el puerto de Montevideo. El Admiral Graf Spee en el puerto de Montevideo.
La situación no es sencilla, habida cuenta de lo confusa que resulta la legislación internacional aplicable en este caso y de las presiones que la diplomacia británica está ejerciendo.
Así, varios son los artículos de la Convención de la Hague en su capítulo XIII respecto a los derechos y deberes de las potencias neutrales en la guerra marítima. Por un lado, según el Artículo2 “…los buques de guerra beligerantes no pueden permanecer en los puertos, radas o aguas territoriales de la mencionada potencia durante más de veinticuatro horas…”, modificable por el Artículo 14 “Un buque de guerra beligerante no puede prolongar su estancia en un puerto neutral más allá del tiempo permitido excepto si alega daños…” También resulta relevante el Artículo 16 “Un buque de guerra beligerante no puede abandonar un puerto o rada neutral hasta veinticuatro horas después de la marcha de un buque mercante bajo la bandera de su adversario” dado que en el puerto de Montevideo se encuentran varios buques mercantes británicos y franceses. Daños sufridos durante el combate. Apréciese el hidroavión de exploración calcinado. Ojalá veamos pronto al Admiral Graf Spee surcar los mares y regresar sano, salvo y victorioso a la Madre Patria. La batalla del Río de La Plata -.Hoy se ha producido un épico enfrentamiento en el estuario del río de la Plata entre nuestro crucero pesado Admiral Graf Spee y una fuerza superior británica compuesta por los cruceros HMS Exeter, HMS Ajax y HMS Achilles.
El imponente Admiral Graf Spee.
Nuestro crucero pesado (acorazado de bolsillo, como la prensa británica ha denominado a los buques de su clase desde su concepción) ha estado asolando el tráfico mercante británico en el Atlántico Sur prácticamente desde el comienzo de la guerra. Debido a las altas pérdidas que estaba causando a dicho tráfico, hace unas semanas la Royal Navy destacó una serie de grupos de buque a modo de "partidas de caza" con el fin de dar captura al crucero alemán capitaneado por el bravo Kapitän zur See Hans Langsdorff. Diagrama cronográfico del curso de la batalla.
Finalmente hoy, con las primeras luces de la mañana, uno de los grupos británicos ha avistado a nuestro buque. La batalla ha comenzado a las 6:15 de la mañana y se ha prolongado durante casi dos horas, al término de la cual nuestro buque ha resultado claramente victorioso, obligando a retirarse con graves daños al crucero pesado HMS Exeter y averiando a los otros dos cruceros. HMS Achilles visto desde el HMS Ajax durante la batalla.
Por desgracia, a pesar de la victoria un impacto encajado por nuestro crucero durante el combate ha dañado el mecanismo de desalinización de agua (imprescindible para la depuración del combustible diésel) y le ha imposibilitado proseguir su crucero por el Atlántico o marchar hacia aguas amigas. Con combustible para dieciséis horas más de marcha, a nuestro buque tan sólo le ha quedado la opción de partir hacia el cercano puerto neutral de Montevideo, con la esperanza de poder efectuar ahí las pertinentes reparaciones. El HMS Exeter, gravemente averiado.
El enemigo, derrotado y malparado, pero con poderosos refuerzos en camino, ha iniciado la persecución de nuestros héroes. Roguemos a Dios escuche a los justos en esta terrible hora.
El Führer se solidariza con sus soldados y les acompaña durante la Navidad, permaneciendo él también lejos de los suyos.
Nuestro Führer no es ajeno a la dolorosa situación de las tropas alemanas, alejadas de sus seres queridos durante unas fechas tan señaladas, y no ha dudado en sacrificar sus propias Navidades para poder acompañar a sus soldados y hacerles sentir el calor de un líder sensible que sabe estar con ellos en los momentos difíciles.
En su primera jornada de la visita de tres días al frente occidental el Führer ha recorrido diversos sectores prestando una especial atención a las fortificaciones del territorio francés ocupado por las avanzadas alemanas. El Fúhrer ha escuchado atento las explicaciones de los oficiales al mando y ha realizado a su vez algunas propuestas.
En la carretera que pasa por las alturas de Spichern, que hace algunas semanas estaba ocupado por los franceses, ha franqueado el Führer la frontera francesa por primera vez desde 1918. Después ha visitado una de las posiciones más avanzadas, donde ha permanecido algún tiempo en conversación con los soldados a los que ha obsequiado con regalos de Navidad. Cuando Adolf Hitler ha abandonado este sector hacia las cinco de la tarde, las campanas de la aldea de Spichern –situada en tierra de nadie- han anunciado la Navidad. Al caer la noche, el Führer ha visitado las posiciones del sector de Sarrebück, donde también ha repartido abundantes obsequios entre las tropas. En la oscuridad de la noche se oían los cantos navideños de los soldados.Ya en las altas horas de la noche el Führer ha regresado a su alojamiento. Hitler ha cenado con los soldados en uno de los aeródromos de campaña. Ocho cabos de la Luftwaffe que habían sido ascendidos recientemente a sargentos por el valor demostrado en las pasadas operaciones han sido sentados a la mesa del Führer junto a un sencillo pero emotivo árbol de Navidad.
Rudolf Hess en la Torre de Londres - 17/05/1941. Rudolf Hess ha sido trasladado hoy a la Torre de Londres, donde se ha convertido en el último de una serie de ilustres prisioneros que los británicos han encerrado en la vieja fortaleza de 900 años de antigüedad. Hess ha sido transportado en tren desde Escocia después de su “vuelo de paz” desde Alemania y alojado en una habitación cerca de laTorre Blanca. Hess pasa la mayor parte del tiempo observando a sus guardianes. Permanecerá en el interior de la Torre de Londres hasta que una casa de campo de Hampshire haya sido fortificada y acondicionada para su reclusión.
Rudolf Hess mira a través de los barrotes de su celda. Fotografía obtenida durante su reclusión en Landsberg en 1924.
Hess ha sido sometido a examen por parte de psiquiatras del Ejército Británico quienes han afirmado creer que se encuentra cuerdo, pero lo cierto es que su condición parece deteriorarse por momentos. Afirma que alguien está intentando envenenarle, viste su uniforme de la Luftwaffe e insiste en que debería dársele trato de diplomático.
Receta médica prescrita para proporcionarle a Rudolf Hess pastillas para dormir durante su estancia de cuatro días en la Torre de Londres.
En verdad, el vuelo de Hess a Escocia ha dejado completamente perplejos a británicos y alemanes por igual. Dentro de lo que cabe, el Führer se siente satisfecho porque, al fin y al cabo, su Lugarteniente no haya revelado ningún secreto comprometido y se esté mostrando como un auténtico demente, así como porque los británicos no se hayan regodeado en exceso de la situación.El Führer explica al pueblo alemán el incidente Rudolf Hess - 12/05/1941. Después de más de 24 horas sin saber nada de Rudolf Hess, el Führer se siente aliviado; su Lugarteniente ha debido estrellarse con su avión antes de alcanzar su objetivo y poder llevar a cabo sus aviesas intenciones de pactar con el enemigo. En consecuencia, el Führer ha enviado a von Ribbentrop a Roma para apaciguar al Duce y él mismo ha elaborado un comunicado que ha sido retransmitido a lo largo y ancho del Gran Reich Alemán:
De acuerdo con fuentes oficiales del Partido, el camarada del Partido Hess a quien, debido a una enfermedad progresiva que ha padecido durante años, el Führer había prohibido continuar volando, ha conseguido hacerse con un avión a pesar de la mencionada orden.
Alrededor de las 18:00 horas del sábado, 10 de mayo, el camarada de Partido Hess despegó de Augsburgo en un vuelo del que no ha regresado hasta la fecha. La confusión de una carta que ha dejado detrás lamentable hace entrever signos de perturbación mental, por lo que existe el peligro de que el camarada de Partido Hess haya sido víctima de aluciones.
De inmediato, el Führer ha hecho arrestar a los adjuntos del camarada de Partido Hess tras comprobar que tenían conocimiento de estos vuelos y, contrariamente a las órdenes del Führer de las que eran conscientes, no los han impedido o informado acerca de ellos de inmediato.
Dadas las circunstancias, el movimiento Nacionalsocialista lamentablemente se teme que el camarada de Partido Hess se ha estrellado en algún lugar durante su vuelo o ha resultado muerto en un accidente.
Rudolf Hess junto al Führer durante los primeros años del movimiento.
A buen seguro que la redacción de este comunicado no ha debido de resultar un plato de buen gusto para el Führer, que hace tan sólo ocho días tuvo a Rudolf Hess a su lado en el Reichstag y al que encargó un importante discurso en Augsburgo con motivo de la festividad del primero de mayo. Sin embargo, el Führer es enemigo acérrimo de la mentira y, si la verdad pasa por reconocer al pueblo alemán que su Lugarteniente se ha vuelto loco, entonces el Führer no conoce otro camino. En seguida, el Embajador italianoDino Alfieri ha enviado un telegrama al Berghof expresándole su simpatía por “la pérdida de su más querido camarada”.
Los británicos, que han estado aguardando el movimiento alemán, han obtenido la confirmación de la identidad de su invitado y en seguida han anunciado públicamente por radio la llegada de Hess a Escocia. Todo ello para horror del Führer, que confiaba que su Lugarteniente hubiese muerto en el intento de alcanzar suelo británico.
En primer lugar, el Führer ha querido solventar la cuestión de su sucesión asignando la oficina del Lugarteniente del Führer a la propia Cancillería, con Martin Bormannencargado de sus tareas subalternas. A continuación, ha preparado un segundo comunicado que ha sido entregado a la Agencia de Noticias del Partido Nacional Socialista (NSK), con el siguiente contenido:
Rudolf Hess imparte un discurso.
El examen de los papeles que Rudolf Hess ha dejado atrás han revelado que Hess ha vivido bajo la ilusión de que podría obtener un entendimiento entre Alemania e Inglaterra a través de su intervención personal con ingleses conocidos suyos. Tal y como ha confirmado la información procedente de Londres, de hecho ha saltado en paracaídas desde su avión sobre Escocia en las cercanías de la localidad que estaba intentando alcanzar y ha sido encontrado allí, aparentemente herido.
Tal y como se ha sabido dentro del Partido, Rudolf Hess, después de padecer durante años una grave enfermedad, había recurrido recientemente a varios remedios, practicantes de magnetoterapia, astrólogos y demás. En la actualidad se está investigando hasta qué punto estas personas deben ser consideradas responsables de incitar la perturbación mental que ha tenido como consecuencia que Hess dé este paso. También es igualmente posible, sin embargo, que Hess haya sido atraido conscientemente hasta una trampa por el bando británico.
El Führer y su Lugarteniente, hombro con hombro. A nadie le duele más esto que a Adolf Hitler.
La manera en que ha procedido confirma la información dada en el primer comunicado – que Rudolf Hess sufre de alucinaciones. Mejor que nadie, él conoce las numerosas propuestas de paz que ha realizado el corazón honesto del Führer. Aparentemente, se ha engañado a sí mismo creyendo que mediante su sacrificio personal podría impedir lo que, a sus ojos, sólo podría terminar en la completa destrucción del Imperio Británico. Tal y como sus notas dejan entrever, Hess, el alcance de cuyos deberes quedan restringidos al Partido, como es bien sabido, no tenía una clara idea acerca de la implementación o de las consecuencias de este paso.
El Partido Nacional Socialista lamenta que este idealista haya sido víctima de alucinaciones con tales consecuencias. Esto no afecta de ninguna manera a la continuación de la guerra contra Inglaterra que ha sido impuesta sobre el Pueblo Alemán. Como el Führer declaró durante su último discurso, proseguirá hasta que los gobernantes británicos sean derrocados o se avengan a alcanzar la paz. El Führer se entera de la fuga de Rudolf Hess - 11/05/1941.El Führer todavía se encontraba en la cama cuando el adjunto de Rudolf Hess, Karlheinz Pintsch, ha llegado al Berghof a las 9:30 de la mañana de hoy, 11 de mayo de 1941. El mayordomo Linge ha tocado a su puerta y le ha informado al Führer de que hay una carta de Rudolf Hess para él. El Führer se ha vestido rápidamente. ¿Una carta de Hess? Eso no pueden ser sino malas noticias. Hace tiempo que les ha informado a sus viejos camaradas del Partido que no se dirijan a él de forma escrita, cosa que Hess sabe muy bien. Por lo tanto, algo desagradable debe ocultarse detrás de esa carta.
Rudolf Hess estrecha la mano del Führer, una imagen que no se volverá a repetir.
Cinco minutos más tarde, el Führer ha salido de sus aposentos vestido con su uniforme completo al gran salón de su residencia del Obersalzberg. En seguida ha abierto la carta y la ha leído, perplejo. En ella, Rudolf Hess le ha informado de su fuga en avión a Inglaterra y de su intención de intentar sellar la paz con el Reino Unido y establecer una alianza con ellos contra la Unión Soviética, de acuerdo con los pensamientos del Führer de 1919. Entonces, le ha preguntado a Pintsch: “¿Conoce usted el contenido de esta carta?” Pintsch, un tanto ingenuo, ha respondido que sí, y el Führer acto seguido ha llamado a un detective de la oficina criminal y le ha hecho arrestar.
El Führer y Hess se saludan tras abandonar ambos la prisión de Landsberg en 1924.
Al cabo de pocos minutos, el Berghof ha comenzado a borbotear de vida y actividad, a pesar de ser domingo. A lo largo de todo el día se ha sucedido una conferencia tras otra.Hermann Göring, el General Ernst Udet, Martin Bormann y Joachim von Ribbentrop han sido convocados. Entre bambalinas, alguno le ha oído exclamar al Führer: “¡Espero que se estrelle en el mar!”
El Führer y su Lugarteniente.
Nada desea más el Führer que todo el asunto permanezca en silencio. Si la opinión pública llegara a saber que un Ministro del Reich, el Lugarteniente del Führer y su posible sucesor, ha escapado, nada le salvará al Tercer Reich del escándalo. La posibilidad de que Hess se haya estrellado antes de alcanzar su destino es la única esperanza del Führer, que no puede hacer otra cosa que esperar. Y esta esperanza crece a medida que transcurren las horas y las retransmisiones de Londres no hablan de ningún aterrizaje…Ein Volk, ein Reich, ein Führer!