jueves, 7 de marzo de 2013

Degrelle...en exilio

                         
LÉON DEGRELLE AL PAPA JUAN PABLO II  "En Auschwitz, nadie lo negará, la vida ha sido dura, a veces muy cruel. Pero en los campos de los vencedores de 1945, los sádicos y los verdugos prosperaron rápidamente con igual abundancia, pero con muchas menos excusas, si se admite que una guerra mundial pueda albergar unas excusas…"

                  

"Al final de su vida es cierto que su espalda se curvó, pero su mente permaneció tan despejada como siempre. Simplemente dio las manos a sus camaradas en silencio, desayunó como otro día cualquiera y luego fue a encontrar la muerte. Su comportamiento y su estilo de vida no cambió un ápice aún cuando se convirtió en el dirigente de Alemania. La más notable característica de Hitler era su sencillez."      
"El siglo no se hunde por falta de elementos materiales. Sin amor, sin fe, el mundo se está asesinando a sí mismo. El corazón de los vencedores del siglo está lleno de una horrible pasión de apoderarse de todo. Desaparecerá, porque es contraria a las leyes del corazón y a las leyes de Dios. Aunque se reúnan todas las conferencias del mundo y se agrupen los jefes de Estado y los expertos, nada podrán cambiar. El cuerpo está enfermo porque el alma lo está. ¡O revolución espiritual, o fracaso del siglo! La salvación del mundo está en la voluntad de las almas que tienen fe.


"El honor ha perdido su sentido, el honor del juramento, el honor de servir, el honor de morir. Los que permanecen fieles a estos viejos ritos hacen sonreír a los demás. La felicidad sólo existe en el don. Su desinterés de sabores de eternidad, vuelve a los labios del alma con dulzura inmortal. Las almas mueren... Esta es la agonía de nuestro tiempo."
                    
"Hitler siempre está presente ante mis ojos: 'como un hombre de paz en 1936, como un hombre de guerra en 1944'. Incluso su complexión, se encendía al hablar. Y en esos momentos puedo asegurar que Hitler era extrañamente atractivo, como si tuviese poderes mágicos.


"Se ha vuelto imposible decirles a las personas que todas las fantásticas leyendas que durante décadas han leído o escuchado en la televisión simplemente no se corresponden con la realidad. Las personas aceptan como realidad aquellas fantasías que les han repetido miles y miles de veces. Sin embrago nunca han visto a Hitler, nunca le han hablado y nunca le han oído hablar. En un futuro, sin embargo, la historia demandará algo más que estos brevísimos juicios de hoy en día."
 "¿Quién más ha intentado alguna vez presentar un objetivo retrato de este extraordinario hombre a quien Dalí etiquetó como la figura más explosiva en la Historia de la Humanidad? 'El enigma de Hitler está por encima de cualquier comprensión humana.
LA VEJEZ "La Estructura de Edades y la Miseria Económica, motivaron a que el problema del Seguro de la Vejez adquiriera cada día mayor importancia. Se dio una ampliación del Seguro Social estableciendo la 'Ley de Ayuda y Protección a la Ancianidad.' Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, cabe mencionar que los recursos destinados al Seguro Social nunca fueron suspendidos."
 
LÉON DEGRELLE AL PAPA JUAN PABLO II : "Estas operaciones aéreas masivas destruían las redes eléctricas, los conductos y depósitos de agua, cortaban todo abastecimiento, imponían por doquier el hambre, hacían imposible todo transporte de evacuados. Sin esta loca y brutal trituración a ciegas, millares de internados hubiesen sobrevivido. Y la verdad es que el tifus, la disentería, el hambre, los continuos ametrallamientos aéreos, golpeaban indistintamente, en 1945, tanto a los deportados extranjeros como a la población civil del Reich, todos atrapados por unas abominaciones propias del fin del mundo."
                 
 "Sólo contaríamos en el seno de una Europa unida si nos volvíamos a convertir en un todo. La decisión de Hitler y de Himmler de admitir mi plan borgoñón era el pedestal sobre el cual podría levantarse de nuevo la magnífica estatua del Occidente, entero y renovado, y duro como un mármol romano."

 "Que sean Rexistas o no, importa poco; su trabajo está en las almas y no en las opiniones políticas, papeletas de voto o reivindicaciones sindicales. Sólo quiero en nuestras filas curas santos.”


"En la Concepción Hitleriana del poder político, la base de todo era el pueblo. Hitler me dio la razón hasta tal punto que me reconoció como «Völksführer», es decir «Caudillo del pueblo». Ni un solo alemán mandó nunca entre nosotros una simple compañía. Hasta ese punto llegó a aceptar Hitler la idea de la igualdad de todos en el seno de una Europa común.
                  

La importancia de la raza en el Reich

La gran importancia que atribuye el Nacional-Socialismo a la conservación de la raza alemana nace de la observación de la naturaleza misma, en la cual no se conoce la mezcla de diferentes especies de animales. Cuando entre los animales domésticos se cruzan especies distintas, como en el caso de la mula, la naturaleza castiga este delito contra sus leyes eternas con la esterilidad. El Nacional-Socialismo se da cuenta perfectamente del hecho de que el actual pueblo alemán no constituye una raza pura, sino que presenta una mezcla de diferentes razas, como la nórdica, la dálica -ambas de ojos azules y pelo rubio- con las razas mediterránea y dinárica, ambas de ojos obscuros y pelo negro, y algunas otras parientes. Pero todas ellas pertenecen a la "Raza Aria", que es equivalente a los "Pueblos Indoeuropeos". Esta raza aria no es invento de los Hitlerianos, como se ha aseverado. Hasta los judíos reconocen la diferencia entre la "Raza Aria" y la "Semita". En el año de 1903, el diario judío: “Juedisches Volksblatt”, de Viena, escribió: «Nosotros los judíos estamos separados de los arios... por una distancia invencible en el terreno etnológico, ideal y cultural...».
Además, no se debe creer que a los arios pertenecen sólo los germanos; a ellos pertenecen en igual forma los eslavos, los celtas, los romanos, etc. Lo que persigue el Nacional-Socialismo es evitar que entren en la constitución del pueblo alemán razas diferentes, como la "Semita" (judía), o la "Raza Negra", por ejemplo, porque la mezcla de razas muy heterogéneas causa una degeneración en los instintos sanos de un pueblo. Para evitar que vuelvan tales períodos de degeneración de la homogeneidad sana del pueblo alemán, se ha decretado la "Ley Aria de Nuremberg". Esta prescribe que el empleado público alemán, lo mismo que los miembros del ejército, deben tener antepasados arios. No habla de antepasados de raza germana, de modo que se excluye solamente a los semitas, pero de ningún modo a las personas que tengan antepasados de raza romana, celta o eslava. La Prensa Internacional aprovechó esta ley para una nueva campaña contra Alemania, indicándolo como una nueva persecución hacia los judíos.

La Prensa se cuida mucho y no comunica a sus lectores que los judíos que deben abandonar sus puestos, se jubilarán con la renta que corresponde a los años de servicio, y tratándose de judíos que han luchado en la guerra, recibirán su sueldo íntegro hasta alcanzar la edad, a la cual se deberían jubilar. Tampoco informa la Prensa Internacional que las "Leyes de Nuremberg" garantizan a la comunidad judía su propia vida en límites legalmente fijados. Una de las disposiciones permite a los judíos ostentar sus colores bajo la protección del Estado. Del mismo modo, las leyes citadas, permiten al judío la libertad religiosa y una vida cultural y enseñanza propias. Bajo las "Leyes de Nuremberg" se les ha concedido una organización de la vida cultural judía, que comprende hoy ya más de 100.000 miembros. Esta “Liga Cultural Judía” mantiene en Berlín un teatro propio, que en el invierno de 1934-35 fue visitado por más de 300.000 espectadores judíos, que eran miembros de la mencionada liga. Además, hay una orquesta judía que da conciertos regulares en la capital, y muchas orquestas en las principales ciudades de Alemania.


También hay numerosas compañías de comedias, coros, operetas, varietés, que hacen giras por las diferentes ciudades alemanas, y que pertenecen también a la “Liga Cultural Judía”. Está de más decir que les es permitido a los judíos visitar como espectadores los teatros alemanes. Lo único que no se les permite, es intervenir en forma activa como actores en el arte alemán. Una interesante comprobación del buen tratamiento de los judíos en Alemania, se la debemos al "Comité Judío de Holanda", que tiene a su cargo la protección de los judíos emigrados del país de Hitler. En su informe oficial correspondiente al año de 1936, este “Jewish Refugees Committee” dice que se ha recibido y atendido a 4.567 judíos refugiados de Alemania, cuya emigración a otros países fue organizada por el comité citado. Difícilmente el lector adivinará cuál ha sido el país de inmigración preferido por estos judíos que habían escapado a las persecuciones de los camisas pardas de Hitler. El informe del Comité Judío lo revela: ha sido Alemania. 1.062 de los 4.500 judíos han vuelto al país de las "Leyes de Nuremberg"; no hay otra parte del mundo hacia donde hayan emigrado tantos de los “pobres perseguidos”.


Esto coincide con otra observación hecha por las autoridades alemanas, que tienen que defenderse continuamente contra los judíos polacos que tratan de entrar sin autorización ni pasaportes a Alemania. El lector comprenderá que no puede ser tan terrible la suerte de los judíos en Alemania, si este país tiene que vigilar sus fronteras para evitar que los judíos de Polonia inmigren clandestinamente. En el libro “Hitler y Alemania” citamos el diario vienés “Juedisches Volksblatt”, que había escrito en 1903: «Nosotros los judíos estamos separados de los arios, y en primera línea de los germanos por nuestra raza, por nuestra descendencia oriental y por una distancia invencible en el terreno etnológico, ideal y cultural; por esto no participamos en lo más mínimo de las costumbres alemanas, y, expresándolo en una sola palabra: no tenemos nada que hacer con los alemanes». En el mismo libro sacamos de esto la consecuencia lógica, que, en vista de esta confesión hecha por los judíos mismos, los alemanes, con razón, no admiten tales personas extrañas en la dirección del Estado. Por esto, las "Leyes de Nuremberg" son nada más que la consecuencia lógica del punto de vista de los judíos.


Las "Leyes de Nuremberg" prohiben también el casamiento de personas arias con judíos, lo que constituiría otra "barbaridad", según la Prensa Internacional. 
 tampoco en este caso puede entenderse la razón del enojo de los judíos, porque con esto el Gobierno Nacional-Socialista da forma jurídica a la opinión defendida desde siglos por la religión judía, y mantenida hasta hoy día por todos los judíos. Uno de sus jefes más altos era Leo St. Leví, Presidente de la Orden Masónica: "B’nai Brith", que se compone exclusivamente de judíos. En sus obras, editadas después de su muerte por la misma orden masónica, vemos que Leo St. Leví llama bastardo al matrimonio entre "judíos" y "no judíos". En la página 249, escribe: «Me parece claro que debe evitarse el matrimonio con los no judíos como ellos deben evitarlo con nosotros, del mismo modo que evitamos casarnos con enfermos, tísicos, escrofulosos, etc.» Dejando a un lado la estimación poco amable que se expresa al comparar a "los no judíos" con escrofulosos, tísicos, etc., vemos que los jefes de los judíos comparten la opinión del Nacional-Socialismo acerca de la importancia de la pureza de la raza, y no se comprende por qué, la misma idea, defendida y puesta en práctica por Hitler, debe considerarse como abominable.

martes, 5 de marzo de 2013

Teoria racial en el NS.

Walter Gross recuerda que antes que la Ciencia Racial apareciera, las conquistas eran de otra naturaleza:

"Las antiguas guerras terminaban en que el Estado conquistador se apropiaba del área del Pueblo conquistado y convertía a los residentes en sus propios ciudadanos. Si ese pueblo era capaz de encajar de acuerdo a su origen extranacional, sustancia social, no era pensado debido a la ignorancia de la esencia de los procesos raciales... La Historia vengó esta grave falta de visión, ya que la ganancia de espacio y gente sólo había ofrecido un fértil suelo para posteriores fenómenos de descomposición y disolución."


Cerca de marzo de 1942 la influencia de los sectores reaccionarios imperialistas comienza a decrecer en beneficio de los sectores pan-europeístas, debido al valor militar mostrado por las unidades de la Waffen SS que ya contaba con elementos no-alemanes. Fue la valentía de las Waffen SS la que hizo reflexionar a Himmler y modificar su pensamiento respecto de los pueblos eslavos, cambio que probablemente comentó y transmitió a Hitler. La Waffen SS evoluciona hasta convertirse en el primer Ejército Europeo multicultural y el más cosmopolita hasta la fecha. Entre sus voluntarios habían hindúes, árabes, húngaros, rumanos, musulmanes, bosnios, ucranianos, cosacos, turcos, etc.


En 1944 se revela el punto al cual la Teoría Racial había evolucionado: "Las personas que sobre la base de su carácter juran su fidelidad a nosotros, prueban entonces que poseen cualidades nórdicas aún si externamente no se corresponde completamente con el ideal nórdico. La promesa de fidelidad al Reich por un voluntario europeo no-germano, no sólo es un factor político, sino que es también la expresión de un enlace biológico."

El cuartel general del Reichsführer SS publica también un trabajo del Dr. Ludwig Ekcstein: "Cada raza lleva primero que todo la medida de valor en sí misma. Cuando nosotros entendamos ésto, entonces nosotros no crearemos sentimientos de inferioridad en otros, una consecuencia que hasta aquí las teorías de las razas existentes han logrado demasiado a menudo."


Heinrich Himmler enumeró a aquellas naciones a las que veía como pertenecientes a la familia germana de naciones (Alemanes, Holandeses, Flamencos, Anglosajones, Escandinavos y Baltos):


"Combinar todas esas naciones en una gran familia es la tarea más importante en este momento. Esta unificación debe tener lugar bajo el principio de igualdad y al mismo tiempo debe asegurar la identidad de cada nación y su independencia económica... Esta familia ampliada de la raza blanca tendrá entonces la misión de incluir a las naciones eslavas en la familia, ya que ellas también son de raza blanca.


Actualmente la Waffen SS está liderando en este aspecto porque su organización está basada en el principio de igualdad. Por lo tanto, es de gran importancia que cada oficial tenga el sentimiento de ser igual ante oficiales de otras nacionalidades. Es importante que obedezca la orden de un oficial extranjero, así como el oficial de otra nacionalidad la del oficial alemán. Esto solo puede ser obtenido por un Colegio Militar Común."


En febrero de 1945 el entonces Teniente primero de las SS, el español Rufino Luis García-Valdajos, solicitó a la Oficina Central de Raza y Reasentamiento de la SS, autorización para tomar en matrimonio a una dama alemana que vivía en Berlín. Después de verificar que ni él ni su novia tuvieran ancestros judíos, la autorización fue concedida. Himmler nombra General de la Waffen SS al belga Leon Degrelle. Estaban ya lejos los tiempos en que Degrelle se había enfrentado a Himmler respecto a la incorporación de la Legión Valonia a la Waffen SS, hasta obtener lo que pedía: su propio mando, conservar su lengua y seguir con sus propias banderas nacionales.


Dado que esta cuarta etapa de la Teoría Racial Nacional-Socialista fue interrumpida en 1945 es muy difícil predecir cual habría sido su final. El pensamiento racial evolucionó finalmente hacia una etapa pan-europea, en la que las familias Germana, Romana y Eslava conformarían una sola familia con su espacio vital propio en una Europa Étnico-Federal.

domingo, 3 de marzo de 2013

La Conquista del Estado


Informaciones de «La Conquista del Estado»
El nacionalsocialismo alemán
La elecciones alemanas del 14 de septiembre de 1930 popularizaron por el mundo las fuerzas políticas que acaudilla Adolfo Hitler. Fué el suyo un triunfo tan inesperado para los que desconocían la capacidad de propaganda y agitación del bloque nacionalsocialista, que por algún tiempo constituyó el eje de todos los comentarios sobre política internacional. De doce diputados en 1928, pasó a ciento siete en las elecciones a que nos referimos.

Adolfo Hitler
El nacimiento del nacionalsocialismo en su forma definitiva tiene lugar en Febrero de 1920. Lo fundó Hitler con el nombre deNationalsozialistiche Deutsche Arbeiter-Partei. Es, pues, un partido de postguerra, a base de ideales de revancha, exaltación nacionalista y propaganda antisemita.
El éxito entre las masas ha sido de tal naturaleza, que acontece el hecho inexplicable de que en una época como la actual, donde la posición económica de las gentes polariza los ideales políticos, el nacionalsocialismo tenga adeptos entre la alta burguesía, la pequeña burguesía y el proletariado.
Programa del partido

Copiamos a continuación el programa inicial, al que cabe adscribir buena parte del triunfo. Naturalmente, un partido revolucionario como éste posee en alto grado desarrollada la capacidad oportunista, y no hay que esperar una fidelidad exagerada a sus artículos.
El programa, tal como se publicó en München el 24 de febrero de 1920, dice así:
«El programa del partido nacionalsocialista alemán es temporal. Reside en los jefes la facultad de trazar al partido nuevos fines, una vez que éstos sean alcanzados.
1.º Pedimos la unión de todos los alemanes, a base de una democracia del pueblo que haga posible la gran Alemania.
2.º Exigimos para Alemania los mismos derechos de que disfrutan los demás pueblos, y, por tanto, anulación de los Tratados de Versalles y San Germán.
3.º Exigimos campo y territorios (colonias) para la alimentación de nuestro pueblo y expansión del exceso de población.
4.º Sólo podrá ser ciudadano alemán el alemán nativo, racial. Sólo se considerará alemán racial al que tenga sangre alemana, sin referencia alguna confesional. Ningún judío puede, por tanto, ser de nuestra raza.
5.º Quien no sea ciudadano alemán sólo podrá vivir en Alemania a título de huésped y sometido a la ley que regule la vida de los extranjeros.
6.º El derecho a influir en la orientación y en las leyes del Estado es privativo del ciudadano. Por tanto, exigimos que cualquier empleo público, sea el que sea, del Imperio, ciudad o Municipio, esté desempeñado por ciudadanos alemanes.
7.º Exigimos que el Estado se comprometa a proporcionar trabajo y medios de subsistencia a los ciudadanos. Si no fuera posible la alimentación de toda la población debe expulsarse a los extranjeros.
8.º Debe evitarse la inmigración de no alemanes. Exigimos que los inmigrados no alemanes desde el 2 de Agosto de 1914, sean inmediatamente expulsados del país.
9.º Todos los ciudadanos deben tener los mismos derechos y obligaciones.
10. El primer deber de todo ciudadano consiste en trabajar, intelectual o físicamente. La actividad del individuo debe desenvolverse dentro de los intereses de la colectividad.
Para ello exigimos:
11. Suspensión de los ingresos que no reconozcan por origen el trabajo. No más explotación y servidumbre.
12. Teniendo en cuenta los enormes sacrificios en vidas y dinero que la guerra cuesta al pueblo, todo enriquecimiento personal debido a la guerra debe considerarse como un delito contra el pueblo.
13. Queremos la nacionalización de todos los trust.
14. Exigimos la participación en las grandes explotaciones.
15. Deseamos protección segura para la vejez.
16. Deseamos que se forme una clase media sana; que sean municipalizados inmediatamente todos los grandes consorcios y alquilados a bajos precios a los pequeños comerciantes, teniendo sobre todo en cuenta a los industriales que abastezcan al Estado y a los Municipios.
17. Exigimos una reforma del régimen agrario que se acomode a las necesidades nacionales; creación de una ley de expropiación de terrenos en beneficio de la colectividad. Anulación de la contribución territorial y la especulación de terrenos.
18. Exigimos lucha implacable contra aquellos que, por su actuación, perturben los intereses de la colectividad. Pena de muerte para los usureros y explotadores del pueblo.
19. Pedimos que se sustituya el Derecho romano por un Derecho colectivo alemán.
20. El Estado proporcionará medios a todos los alemanes capacitados de lograr una cultura superior y poder ocupar puestos directivos. Los planes de enseñanza de todos los establecimientos docentes han de acomodarse a las necesidades de la vida práctica. La idea del Estado debe explicarse en la escuela a los niños al tener uso de razón. Los niños pobres capaces y aptos para el estudio deben ser auxiliados por el Estado.
21. El Estado se ocupará de modo preferente en la sanidad pública, protegiendo a las madres y niños, favoreciendo la cultura física del pueblo por medio de leyes que hagan el deporte y la gimnasia obligatorios y ayudando de un modo decidido a las sociedades y corporaciones que fomenten el desarrollo físico de la juventud.
22. Pedimos la desaparición de las tropas asalariadas, y la formación, en su lugar, de un ejército del pueblo.
23. Exigimos sea perseguida de modo implacable por la ley la mentira política intencionada. Y para posibilitar una Prensa alemana pedimos:
a) Que todos los redactores y colaboradores de los periódicos que aparezcan en lengua alemana sean ciudadanos alemanes.
b) Los periódicos no alemanes han de estar por completo de acuerdo con el Estado. Y no podrán imprimirse en alemán.
c) Prohibición de que los no alemanes influyan económicamente o idealmente en los periódicos. La infracción debe castigarse con la suspensión del periódico y la expulsión inmediata del interesado.
Debe prohibirse toda publicación que perjudique el bienestar público. Lucha contra las tendencias artísticas o literarias que produzcan efectos desintegrales en la vida de nuestro pueblo.
24. Queremos libertad para toda clase de creencias religiosas dentro del Estado, siempre que no supongan un peligro o estén en oposición a las costumbres y moral de la raza germana.
El partido en sí es positivamente cristiano, sin puntualizar una creencia determinada. Luchará contra el espíritu materialista judío, convencido de que la salvación de nuestro pueblo llegará a base del siguiente principio: el bien comunal antes que el bien individual.
25. Para la realización de todo esto, queremos la formación de un Poder central del Estado. Autoridad del Parlamento político central sobre el resto del Estado y su organización. Formación de Cámaras corporativas y profesionales para su actuación dentro del margen que permita el Estado.
Los directores del partido prometen poner en juego todos los medios que sean precisos, incluso sus propias vidas, para llegar a la realización de los Puntos anteriormente expuestos.
München, 24 Febrero 1920.»

Hitler pronuncia un discurso ante 60.000 partidarios uniformados
El ejército del tercer imperio
Los nacionalsocialistas han organizado un ejército numeroso que tiene la doble finalidad de constituir unas falanges revolucionarias y ser, después del triunfo interior, el verdadero ejército del pueblo. El que hará posible un tercer imperio germano. Su organización sigue en todos los detalles al viejo ejército prusiano.

La unidad más pequeña es el grupo, de tres a dieciséis hombres. Varios grupos forman la Trupp (banda, cuadro), que corresponde a la Compañía.
Cuatro o cinco Trupp forman un Sturm, el cuerpo de asalto, que equivale al Batallón. Otros tantos Sturm forman el Estandarte, o sea el Regimiento. A cuyo frente hay un jefe auxiliado por un adjunto. Cada Estandarte tiene, naturalmente, secciones de música y sanidad. Los Estandartes de una comarcación se reúnen en un Gausturm, y éstos pueden dividirse en brigadas.
Existen cinco inspecciones del ejército, cuyo control corresponde al inspector general de los ejércitos.

Las fuerzas van rigurosamente uniformadas y las relaciones entre jefes y subordinados se atienen siempre a la disciplina militar. Además de los cuerpos normales, hay los grupos de Schutzstaffeln,que vienen a ser la élite del partido, de veintitrés a treinta y cinco años, y miden 1'70 metros como mínimo. Son los S.S. Para entrar en ellos ha de haberse estado un año en el otro ejército y tres años, por lo menos, en el Partido.
Por el modo como este gran ejército nacionalsocialista se ha formado, no parece tenga mucha eficiencia en el caso de una guerra, pero sí, en cambio, para una movilización revolucionaria. Aun así, los jefes, como se ha visto, no se determinan al Putsch sin la garantía de que el ejército oficial permanezca en neutralidad.

Actuación del partido
El partido de Hitler es, desde luego, un partido popular que moviliza grandes masas. Para ello, agita las cuestiones sociales con una intrepidez y una precisión notables. Las dificultades económicas de la postguerra, de un lado, y de otro, las ideas sentimentales de grandeza y de revancha unidas al odio racial contra los judíos, han obrado el milagro.
La campaña antijudía había sido emprendida en Alemania antes del nacionalsocialismo por Rosenberg. Este hacía sus campañas en Volkische Beobachter (El observador popular). En 1920 compraron este periódico los nacionalsocialistas, convirtiéndolo en órgano del partido, y además Hitler encontró en Rosenberg un valioso e íntimo colaborador. El arquitecto Rosenberg es el gran optimista del partido, y dispone de una fantasía demagógica eficacísima.
El nacionalsocialismo dispone relativamente de pocos periódicos. En 1930 se publicaban doce diarios, treinta y cuatro revistas semanales y un periódico ilustrado. Estas cifras son irrisorias si se comparan con los 170 diarios de que disponen los socialdemócratas. El de más circulación y autoridad es el antes citado, Volkische Beobachter.

Las fuerzas de Hitler, si tienen pocos periódicos, realizan, en cambio, una propaganda directa, de mitin, no igualada por nadie. Desde Hitler –que es un magnífico y genial orador– hasta el último nacionalsocialista, todos muestran gran preferencia por los mítines populares. Estos actos aparecen incluso como uno de los capítulos más importantes de ingresos del partido. Las entradas valen desde 0'50 hasta 2 marcos. Y en alguna ocasión, hablando Hitler, se han llegado a pagar hasta 10 marcos.
La actuación de los nacionalsocialistas es revolucionaria. Tienden a una estructura del Estado radicalmente distinta de la actual. Mejor dicho, a la edificación del Estado alemán. Bien es cierto que en los últimos meses los jefes afirman una actuación legal, y sobre esto deben tenerse en cuenta unas frases del doctor Goebbels, escritas en Dar Angriff el 18 de Febrero de 1929: «Un revolucionario debe hacerlo todo... Empero, tendrá sumo cuidado en que al desencadenar pasiones volcánicas, despertar cóleras, poner en marcha masas de hombres, organizar odios y desesperaciones, lo efectúe con frío cálculo, un poco, por decirlo así, con medios legales; proponerse esto es lo que distingue al auténtico revolucionario del falso.»

Normas para la estructura del Estado
Las líneas generales del hitlerianismo para la elaboración del Estado siguen la actual tendencia postliberal. Tienden a la eficacia, y reclaman la desaparición de las instituciones fracasadas. La organización interna del partido y el tono de las arengas indican clarísimamente una preferencia por el régimen de dictadura. En las propagandas de Hitler hay un notorio afán por exaltar las decisiones de la personalidad responsable. Frente a las decisiones de las mayorías, la decisión personal de un hombre. Del Dictador.
Forma de gobierno. Son totalmente indiferentes a la forma republicana o monárquica, aunque el hecho de actuar frente al régimen actual y la necesidad de combatirlo les haya hecho parecer antirrepublicanos algún tiempo. En aquellos de su contacto con Huggenberg.
A este efecto, dice Hitler: «La mejor forma del Estado será aquella que de modo más seguro dé significación rectora a la cabeza más sobresaliente de la comunidad.»
Y dice también Goebbels: «El Estado será nuestro Estado, y lo configuraremos según nuestros principios.»
El nacionalsocialismo tiende a la supresión del Parlamento político. En su lugar, la creación de un organismo –Standeparlaments–, con finalidad exclusivamente económica. Una asamblea corporativa o de profesiones.
Además, un Senado compuesto de 200 personalidades –la élite del pueblo– vitalicias para auxiliar al Dictador.
En cuanto al carácter federativo o unitario del Estado, debe tenerse en cuenta el punto 25 del programa. Ahora bien: no ha de olvidarse que el nacionalsocialismo tiende a la integración del imperio germano. A constituir por vía natural la Gran Alemania. Para lo cual se desea y se pide la completa libertad de los pueblos.

Programa social y económico
Es uno de los sectores más confusos del nacionalsocialismo. Ha influido, desde luego, su actitud en el desarrollo de la crisis económica alemana de postguerra. Desde la inflación hasta los compromisos internacionales últimos; por ejemplo, el plan Young. En su programa económico hay una mezcla de influencias marxistas y de oportunismo sentimental. Todo ello indudablemente bien trabado en unidad orgánica, pues los nacionalsocialistas saben muy bien lo que quieren y cómo lo quieren.
Hay, en primer lugar, una preocupación contra el capital financiero internacional, que contrarrestan valiéndose de su nacionalismo económico. Aquí debemos hablar del Zinsknechtschaft, gran concepto del economista Feder, voz especializada del nacionalsocialismo. Feder da a ese concepto el de ser la clave de una situación económica de un pueblo que está libre del influjo nefasto de la alta banca judía.

Para ello, se recluyen en la economía del Estado, confiriéndole la posibilidad que niegan a las economías privadas: Geld machen. Hacer dinero.
En cuanto al problema agrario, van a la expropiación de las tierras, buscando la máxima eficiencia en la explotación.
Los hombres del nacionalsocialismo
En primer lugar, Hitler. Es su artífice innegable. Su energía y sus propagandas han dado al partido eficacia y cohesión. Nació en 1889, y tiene, por tanto, cuarenta y un años. Está, pues, en su plenitud física y tiene la adhesión ciega de sus partidarios. Es de padre austríaco y madre checa. Intervino en la guerra europea en los ejércitos alemanes y posee amplia capacidad de organizador. Es un orador sobresaliente y preciso que triunfa ante el pueblo de un modo rotundo. Si estuviese en el Reichstag, no cabe presumir hasta dónde llegaría la eficacia de sus intervenciones.
Otro hombre del nacionalsocialismo es Goebbels, el Doctor. Jefe del grupo parlamentario en el Reichstag. Goebbels organizó triunfalmente en Berlín el nacionalsocialismo. Es hombre de increíble juventud, treinta años, de oratoria simpática, que lleva a las campañas agitadoras su perfil preciso de doctor joven en humanidades. Contaba diez y siete años al terminar la guerra, y estaba ya movilizado, sin que tuviera luego que ir al frente. En 1926 fundó en Berlín el primer Comité del partido con 400 miembros. Hombre frío y sistemático, pueden suponérsele ambiciones hondas. Ya se habla de posibles –creemos que imposibles– rivalidades con Hitler.

Por fin, se habla y no se termina de los orígenes financieros del nacionalsocialismo. Preferimos no hablar de esto, aunque lo hagamos en otra ocasión, pues los datos y las cifras circulan.


miércoles, 27 de febrero de 2013

Gloriosos inicios en el Nacionalismo



Algunos aspectos de la juventud de Hitler

Hitler era un joven inteligente. En dos ocasiones suspendió el examen de entrada a la universidad de Linz. Allí quedó cautivado por las lecturas pangermánicas del profesor Leopold Poetsch, quien influyó notablemente en la mente del joven.
Hitler era devoto de su madre pero tenía problemas con su padre. Padre e hijo no compartían sus ideas políticas. En su libro Mein Kampf (Mi Lucha), Hitler es respetuoso con su padre, aunque indica que había diferencias irreconciliables sobre su firme decisión de convertirse en artista. Alois Hitler deseaba que su hijo llegara a ser funcionario como él, empleo del que se sentía muy orgulloso y al que había llegado prácticamente sin una base académica. Pero al joven Hitler ese futuro no le seducía en absoluto, ya que estaba demasiado alejado de su objetivo: las artes. Se interesó por la pintura y la arquitectura, y deseaba llegar a ser un pintor famoso.


Hitler era, además, un gran lector, que devoraba desde niño las novelas de aventuras de Karl May, a los quince años escribía obras de teatro y era considerado por sus vecinos "un ratón de biblioteca", de hecho, su único equipaje al llegar a Viena, eran cuatro cajas llenas de libros. Un amigo íntimo de aquella época romántica, August Kubizek, no podía imaginar a Hitler sin libros: "Los libros eran su mundo"[1]. Intentó en una ocasión escribir ópera: "Wieland el Herrero", pero el preludio lo desilusionó, lo mismo que algunas poesías que compuso y las rompió.

Hitler había sido socio de tres bibliotecas en su Linz natal (pagando una suscripción bastante alta para la época) y era usuario habitual en la impresionante Hofbibliothek de Viena. En su habitación de Stumpergasse 29, segundo piso, puerta 17, los libros se acumulaban por el piso en filas verticales. Era un asiduo lector de Schopenhauer y, por supuesto, de Nietzsche. La hermana de Hitler, Paula, recordaba que siempre le recomendaba libros y que incluso le había enviado un ejemplar del Quijote de la Mancha.
Al morir su padre, en enero de 1903, su madre mudó la familia a un apartamento modesto en Urfahr, un suburbio de Linz. Poco antes de cumplir los 16 años, Hitler cayó enfermo de una enfermedad pulmonar, que lo obligó a suspender sus estudios en la secundaria por un año. Una vez recuperado, ingresó a una escuela estatal en Steyr. En septiembre de 1905 decidió abandonar la escuela, luego de haber sido calificado positivamente en la asignatura de dibujo. Durante tres años, Hitler se mantuvo en Linz en compañía de su amigo August Kubizek. Según el propio Hitler, estos años serían los "mejores años de su vida".
                                     
Al cumplir diecisiete años, Hitler viajó a Viena por primera vez (una ciudad cosmopolita y multicultural), quedándose en la ciudad por dos meses gracias a la ayuda monetaria de sus parientes y de su madre. Durante su estadía, visitó la Academia de Bellas Artes de Viena, donde consultó los requisitos para ser admitido.
En octubre de 1907 regresó a Viena para concursar en la Escuela General de Pintura, de la Academia de Bellas Artes. Se llevó numerosos dibujos suyos, confiando en que llegaría a triunfar como pintor. Hubo 112 candidatos para el curso, de los cuales sólo 28 pasaron los rigurosos exámenes. Hitler no fue aprobado. Un sinodal le explicó que, a pesar de su notable talento, sus dibujos eran de edificios y que en ninguno figuraba la acción de personas o animales. El rector de la Academia le aconsejó intentar en el campo de la arquitectura, pues consideraba que tenía más talento para ser arquitecto. Después de este fracaso hizo gestiones para inscribirse en la Escuela de Arquitectura, pero fue rechazado por carecer del certificado de bachillerato.
Posteriormente, Hitler regresa a Linz, donde su madre ya se encontraba gravemente enferma y quien murió semanas después, el 21 de diciembre de 1907. El médico judío Eduard Bloch atendía a la señora de un cáncer de seno. Frecuentemente el Dr. Bloch le había disminuído los dolores a Klara, y en agradecimiento, Hitler le regaló una acuarela pintada por él.
Después de la muerte de su madre, Hitler regresa a Viena. En su estancia en la ciudad, se ganaba la vida pintando acuarelas, óleos y dibujos, así como cargando maletas y barriendo nieve de la calle. Dedicaba el poco dinero que ganaba en asistir a la ópera, conciertos y actos artísticos.
Hitler se trasladó a Múnich en 1913.
Después de la guerra, Hitler permaneció trabajando para el ejército, siendo destinado a la supresión de levantamientos socialistas, que estallaron a través de toda Alemania, incluyendo Múnich, lugar adonde Hitler regresó en 1919. Participó en el "pensamiento nacional", cursos organizados por el Departamento de Educación y Propaganda del grupo bávaro de la Reichswehr. Un objetivo clave de este grupo era encontrar a los verdaderos responsables de la derrota alemana. Estos eran el Judaísmo Internacional, los comunistas y los políticos liberales, especialmente los miembros de la coalición de Weimar, que eran considerados como los "criminales de noviembre".
En julio de 1919, Hitler se infiltró en un pequeño partido nacionalista, el Partido Obrero Alemán (DAP). Allí, Hitler conoció a Dietrich Eckart, uno de los primeros miembros y fundador del partido.
Hitler comenzó a participar a tiempo completo en las actividades del partido. Ya a principios de 1921, Hitler era considerado como un gran orador con mucho carisma, hablando frente a muchedumbres cada vez más grandes. En febrero, habló ante seis mil personas en Múnich. Para hacer pública la reunión, envió dos camiones de partidarios del Partido con esvásticas, para causar conmoción y distribuir prospectos; fue el primer empleo de esta táctica. Hitler ganó notoriedad fuera del partido por sus discursos polémicos, atacando el Tratado de Versalles, a políticos y grupos rivales (sobre todo marxistas) y a los judíos.
Por entonces, sus principales enemigos eran los comunistas. Para combatirlos, creó la Sturmabteilung —la SA— comandada por Johann Ulrich Klintzich, aunque el verdadero jefe era el capitán Ernst Röhm. Toma como emblemas la Hakenkreuz —la cruz gamada o Esvástica— y el saludo romano (brazo en alto).
El grupo adquirió mayor preponderancia y en 1921 tomó el nuevo nombre de Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP). En 1923 Hitler preparó, con el apoyo de Erich Ludendorff, un fallido golpe de Estado, por lo que fue condenado a cinco años de prisión, de los cuales sólo cumplió ocho meses. En el proceso dejó a todos sorprendidos con su excelente oratoria, inclusive a algunos de los jueces. Durante su encarcelamiento, le dictó a Rudolf Hess la primera parte del libro "Mi Lucha" (Mein Kampf), (la segunda parte de la obra la hizo fuera de la carcel) en esta obra presentaba a Alemania y al mundo cuál iba a ser su política futura y su visión del Lebensraum. Fue puesto en libertad en diciembre de 1924.

El inicio de la Gran Depresión de 1929, el paro y el consecuente desencanto del pueblo alemán favorecieron, entre otras circunstancias, el incremento de sus seguidores.
Logró atraerse a las clases medias, los trabajadores en paro y a muchos comunistas desencantados con el marxismo. Logró que su partido se convirtiera en el grupo parlamentario más fuerte en 1932. Sin embargo, fue derrotado por Paul von Hindenburg en las elecciones de marzo de ese año.
 

Ascenso al Poder

Hitler promovió una ola de revueltas populares que forzó al débil e inestable gobierno al colapso. Debido a la situación reinante el presidente alemán Paul von Hindenburg nombró a Hitler como el nuevo canciller alemán el 30 de enero de 1933 con la colaboración de los católicos de Franz von Papen. Disolvió el Parlamento y convocó elecciones. Una semana antes de las votaciones, un comunista holandés incendió el Reichstag.
Consiguió la mayoría en las elecciones del 5 de marzo. En poco tiempo, logró afianzarse en el poder, detentando los cargos de canciller y presidente de la República a la muerte de Hindenburg (2 de agosto de 1934).
Hitler, como dirigente de Alemania, ordenó la creación de un automóvil asequible para todos los ciudadanos, al que pensaba llamar "el vehículo del pueblo" (Volkswagen). Dicho automóvil fue diseñado y creado por Ferdinand Porsche. De ésta forma nació el coche más vendido de la época, el Volkswagen (que ahora es una marca, y entonces era el modelo) conocido después como el Escarabajo.
Promovió un estado del bienestar cimentado sobre la creación de una seguridad social, controlando el precio de la vivienda para que fuera asequible a todos los ciudadanos (las hipotecas suponían aproximadamente un 7% del salario de un alemán medio) y apoyando un nuevo concepto consistente en las vacaciones para todo el pueblo.

Entregó a los campesinos arios tierras en propiedad que anteriormente pertenecían al Estado.
En 1935, Alemania exhibió una mejora sustancial en términos macroeconómicos, los índices de desempleo bajaron considerablemente asombrando a todo el mundo y la economía se vio fortalecida por un crecimiento interno superior al resto de las naciones europeas. Los marxistas y liberales del mundo entero no podían creer que Hitler y el nacionalsocialismo llevasen a Alemania y a los alemanes a un nivel de vida superior a las otras naciones.
Hitler mostró éxitos contra el paro y en política exterior (reincorporación del Sarre y remilitarización de la Renania en 1936), lo que le valió el apoyo popular. La inauguración de los espectaculares XI Juegos Olímpicos de Berlín, en agosto de 1936, dio el espaldarazo definitivo al régimen de Hitler.

En 1937, la Alemania de Hitler alcanzó el mayor nivel de desarrollo desde la Primera Guerra Mundial. Se ampliaron los programas de salud social parciales, se mejoraron los niveles de vida de la tercera edad (se aprobó la eutanasia selectiva no-voluntaria), los niveles de seguridad social parcial se vieron poderosamente reforzados. Aunados además a una mejor urbanización, los niveles generales de la clase media se vieron incrementados. La población en general percibió que la Alemania pos Versalles había desaparecido y surgía un potente Alemania con espíritu nacionalista.

En septiembre de 1938 se produjeron los Acuerdos de Múnich, que autorizó la anexión de los Sudetes a Alemania. Como resultado de la cumbre, la revista TIME declaró que Hitler era el Hombre del Año de 1938. El Primer Ministro británico, Neville Chamberlain, saludó este acuerdo como "paz en nuestro tiempo".
El 1 de octubre de 1938 se verifica la Anexión (Anschluss) de Austria y de los Sudetes al territorio alemán. Estos territorios eran ocupados por alemanes propiamente dichos y descendientes de alemanes. La entrada de Hitler a Austria fue apoteósica.

Hitler, promovió y apoyó las investigaciones sobre la televisión, primero instalando en Berlín un estudio de televisión (llamado Paul Nipkow, que emitió hasta el año 1944) dotado de la televisión electromecánica de diseño Baird, luego requiriendo los servicios del propio John Logie Baird y más tarde apostando fuerte por la televisión electrónica (con tubo de imagen o iconoscopio).
A mediados de los años 40 Alemania contaba con la mayor red de televisión del mundo, teniendo sus distintas sedes unidas por cable.
El 23 de agosto de 1939, Hitler recibió la confirmación de la firma del Pacto Ribbentrop-Molotov. Alemania firma como medida de emergencia este pacto con la Unión Soviética.