lunes, 7 de julio de 2014

Hoy lo vemos claro..



Cuando el Hombre emprendió su misión histórica de reorganizar Alemania hace aproximadamente 70 años, la nación alemana entera estaba de rodillas económicamente, militarmente y políticamente. Después de la derrota en la Primera Guerra Mundial, Alemania no sólo perdió todas sus colonias sino una parte enorme de su territorio europeo poblado por varios millones de alemanes que se encontraron desgajados de su país materno, viviendo una vida miserable como minorías en países extranjeros que sólo deseaban borrarlos. Lo que quedó de Alemania fue totalmente desmilitarizado, y el peso de las indignantes reclamaciones de reparaciones propuestas por los vencedores provocó la inflación más horrible en la historia mundial y aplastó cualquier posibilidad de recuperación económica. En esta situación, una pequeña minoría de inmigrantes judíos del Este lentamente consiguió el control de la destrozada economía, así como de la vida cultural y política entera del país. Comparado con esta situación, todo lo que se habla acerca de una actual crisis económica es ridículo. Materialmente, cualquier país de Occidente y la mayoría de los países comunistas son por lejos más prósperos que lo que Alemania era en los años '20. En Alemania esto era simplemente una cuestión de sobrevivencia. Moralmente, sin embargo, nosotros nos enfrentamos con una amenaza mucho más grave que la del Hombre. Su Alemania era todavía un país bastante homogéneo, donde la mayoría de la gente compartía un conjunto de valores y normas comunes y una creencia común en la tradición cultural de la nación. Ellos querían recobrar su antiguo poder, y querían ser fuertes y respetados por otras naciones. El Hombre no tuvo que pedirles que amaran a su gente y a su raza. Él podía dar por hecho que ellos lo harían. Sus valores y normas no estaban necesariamente en concordancia con la filosofía Nacionalsocialista, pero eran una base sana sobre la cual podía ser construído un Estado Nacionalsocialista sin demasiadas dificultades, y de ese modo el Hombr pudo concentrar su propaganda política sobre cosas más mundanas.


A él le tocó vivir en tiempos completamente revolucionarios, en los cuales la necesidad de trabajo y de comida era de una importancia suprema, y él sabía que un programa que pudiera asegurar estas cosas le daría el apoyo de los votantes y le permitiría de ese modo conseguir el poder para que pudiera tratar de materializar su visión política que, por supuesto, iba mucho más allá de la necesidad inmediata de cosas materiales.


Sin embargo, como sabemos, el Nacionalsocialismo no era la única fuerza revolucionaria en Alemania en ese entonces. Los comunistas tenían exactamente las mismas ventajas que el Hombre: una población que pasaba hambre dispuesta a intentar casi cualquier cosa para sobrevivir. Ellos también tenían sobre el Hombre la ventaja de que podían señalar la exitosa revolución efectuada en Rusia. El Hombre no tenía nada por el estilo con lo cual él pudiera relacionar su lucha. Y es significativo que él no vinculó su movimiento a ninguna de las poderosas ideologías derechistas del pasado, como la monarquía o las iglesias. Su enfoque era completamente izquierdista e igualmente opuesto al Establishment y al Partido Comunista. Cuando finalmente él derrotó a los comunistas, aquello no ocurrió por haberlos golpeado hasta reducirlos al silencio, sino arrebatándoles su apoyo al hacerse cargo de los mismos temas de los comunistas e indicando una mejor solución, todo lo cual convenció al trabajador alemán de que él podía ser un mejor líder y más competente que Thaelmann, quien era el jefe del Partido Comunista alemán. El Hombre habló a la gente sobre lo que a ésta le preocupaba con un lenguaje de su tiempo, y adoptó un estilo militar que era popular en un país lleno de ex-militares que tenían todas las razones para sentirse traicionados por el gobierno, estilo que era también útil en una situación donde había que luchar contra las numerosas pandillas criminales comunistas, que usaban muchísimo el mismo estilo y lenguaje del Hombre.




Tratar de imitar hoy el estilo del Hombre sería un suicidio político. Como una cuestión de hecho, ello ha significado el final de cada grupo que lo ha intentado hasta ahora. Tampoco usted puede hacerse cargo del material propagandístico del Hombre. Traducirlo, reimprimirlo o imitarlo en un contexto diferente, salvo como material de estudio histórico, es ridículo. El Hombre estaba sirviendo a las masas alemanas de los años '30. Aparte de todo lo demás, debemos comprender y aceptar que no hay manera de ganarse a las masas en la situación actual. Hoy, buscamos un pequeño número de idealistas. Para encontrarlos, tenemos que volver nuestra atención hacia los problemas que preocupan exactamente al tipo de gente que buscamos: la contaminación, la amenaza nuclear, la maldición del capitalismo multinacional, etc. La mayor parte de estos problemas eran desconocidos para los contemporáneos de Hitler, ¡pero ésa no es razón para no enfrentarlos!. Nuestro mundo se ha hecho mucho más complicado que lo que lo era hace 50 años, y cualquier movimiento político que deje de tomar esto en cuenta se reduce a un fósil anacrónico.


Debemos admitir que generalmente hemos tendido a hablar y a escribir demasiado acerca de la Alemania Nacionalsocialista. A pesar de todo lo bueno que podamos ser capaces de mostrar que Hitler hizo por Alemania, la gente que buscamos hoy realmente no está muy interesada en lo que sucedió hace 50 años. Ellos están preocupados por su propia época, y por el futuro. Cuando nos aferramos tan desesperadamente al pasado, una de las razones es, por supuesto, el que la Alemania Nacionalsocialista es el único ejemplo de Nacionalsocialismo aplicado que el mundo haya visto alguna vez, y que aquellos breves 12 años representan la única gloria y éxito que nuestro Movimiento haya tenido alguna vez. Esto es comprensible. Lo necesitamos en estos tiempos difíciles de humillación y persecución. Lo necesitamos para mostrarnos a nosotros mismos que el Nacionalsocialismo fue victorioso alguna vez, a pesar de toda la adversidad.


Sin embargo, es extremadamente peligroso cuando este respeto y admiración por el pasado, en vez de ser una inspiración productiva, se convierte en una obsesión nostálgica de una época pasada, un amor ciego por la parafernalia del NSDAP, por los uniformes, los símbolos, las filas, los cortes de pelo, y hasta por el estilo lingüístico de los años '30. Lo importante no es la apariencia externa sino la idea inherente, y tenemos que desarrollarnos a partir de allí. Al igual que Hitler, debemos evitar ser atrapados por la Historia. En otras palabras, debemos mostrar cómo el Nacionalsocialismo puede resolver el problema del desempleo hoy, no simplemente mostrar cómo Hitler lo solucionó en 1933.


La idea que está detrás del Nacionalsocialismo trasciende a Hitler y al Nacionalsocialismo mismo. Hitler la aplicó a una época y un lugar anteriores; nosotros tenemos que aplicarla a nuestra propia situación. Dicha idea es eterna, porque representa el mismo principio según el cual la Naturaleza vive y crea. Tal principio ha existido desde el comienzo del tiempo y va a existir para siempre, mientras el universo exista, independientemente de si exista o no la raza aria, o la Humanidad como tal, para el caso. El Hombre ha abandonado este principio, y nuestra tarea es mostrarle que él no puede hacer aquello de manera impune, y que todos sus actuales problemas han sido causados por la insana creencia de que el Hombre está elevado por encima de la Naturaleza. Al hacer aquello, deberíamos estar tan pocos amarrados a la Alemania Nacionalsocialista como los otros izquierdistas están ligados a la Unión Soviética.

Dejando las cosas claras..

La primera condición previa para crear algo en este mundo es que uno tenga una idea clara de lo que quiere conseguir y de cómo uno puede probablemente conseguirlo. Un escultor que quiere crear una obra de arte comienza con un concepto mental, y luego se dispone a concretarlo en su material elegido. Él no incursiona tentativamente con su cincel sobre un pedazo de mármol, preguntándose cuál será el resultado final.

Abordémoslo de una manera realista: la Derecha es mayormente un conglomerado lamentable de gente con ideas muy confusas. Ellos comprenden que algo está equivocado, pero rechazan abandonar el Antiguo Orden. En vez de ello, se aferran a él con toda su fuerza y quieren revertir la situación a como era hace 75 ó 100 años, pensando que eso resolverá todos sus problemas. Ellos simplemente dejan de ver que el caos en que estamos hoy es un resultado lógico del sistema que teníamos hace cien años, y que los fundamentos de aquel sistema no eran lo suficientemente buenos ni lo bastante estables para salvaguardarnos del desarrollo actual. El progenitor de la mayoría de nuestros problemas debe ser encontrado en la propia idea cristiana, cuya filosofía igualitaria y foránea y sus enseñanzas antinaturales le han robado a nuestra gente su alma, idea que ellos siguen elogiando como el escudo contra la decadencia que ellos ven alrededor suyo. Cuando fallan todos sus vanos intentos para frenar dicho desarrollo, ellos se frustran y se convierten en meros odiadores, porque no tienen una visión real ni tampoco una ideología.

Por lo tanto, es fundamental comprender que el Nacionalsocialismo no es una forma de derechismo extremo. Cualquiera que dentro de nuestras filas aún tenga tales nociones debería dedicarse a estudiar la idea del Nacionalsocialismo para encontrar su verdadero sentido y significado, o, si él no tiene la energía o la capacidad para hacer aquello, debería encontrar otra salida para sus actividades. ¡Este Movimiento no tiene espacio para aborrecedores frustrados o soñadores religiosos, sino sólo para dedicados revolucionarios nacionalsocialistas!. Se acepta casi universalmente que hay un abismo entre Nacionalsocialismo y Marxismo. Por la misma razón, sin embargo, los nacionalsocialistas ciertamente no son derechistas tampoco. El único punto en común que el Nacionalsocialismo parece tener con la Derecha es el tema racial. Pero aquí también hay una diferencia extrema en la perspectiva. Los derechistas creen que ser Blanco tiene un valor absoluto en sí mismo, que eleva a la raza aria sobre todos los otros organismos vivos y le da un derecho a hacer con el mundo lo que ella quiera. Como nacionalsocialistas, sin embargo, no estamos preocupados sólo por la vida y el bienestar inmediato de nuestra propia raza sino que vemos a la raza Blanca como parte del orden natural completo del universo, y nuestro deseo de preservarla está unido a nuestro deseo de conservar el medioambiente natural entero incluyendo a las otras razas humanas por un respeto profundo a la sabiduría inescrutable de la Naturaleza. Sin duda, nuestra raza tiene grandes posibilidades en su capacidad intelectual, pero sus capacidades no tienen absolutamente ningún valor como tal, sin embargo, si no se les da un uso correcto de acuerdo con las leyes de la Naturaleza. Durante demasiado largo tiempo hemos participado en el coro que reclama "Poder Blanco", y hemos ignorado el triste hecho de que nuestra raza ha tenido el poder absoluto durante al menos 2.000 años. Y es exactamente este poder el que ha conducido a la clase de sociedad que tenemos hoy. De este modo, no compartimos la creencia de la Derecha en la expansión tecnológica y económica continua, que ha conducido ya a la contaminación del aire y el agua y ha hecho de enormes áreas del mundo zonas no aptas para vivir para todas las especies, un desarrollo que significa que la capa de ozono en la atmósfera ha sido sistemáticamente destruída, de manera que las generaciones venideras van a ser expuestas a la radiación que amenaza a la vida, que los bosques tropicales que nos habían suministrado oxígeno han sido cortados para hacer espacio para el crecimiento industrial, y que los desiertos son irrigados de modo que el nivel de agua subterránea disminuye en las áreas fértiles, las que entonces se convierten en desiertos a su vez. Todo esto es el resultado del genio ario, sin el cual esto no habría existido, genio que no ha sido puesto a trabajar para construír un mundo mejor para nuestros hijos y nietos sino sólo para satisfacer la avaricia humana del momento, para asegurar una vida placentera ahora sin consideración por el futuro. Esta tendencia fatal, que según los estándares de la ley natural ciertamente ha puesto a los países Blancos industrializados de Occidente en un estado mucho más degenerado que cualquier sociedad llamada primitiva del Tercer Mundo, es violentamente apoyada por la Derecha, que parece pensar que todo estaría mejor sólo si los Negros, los judíos y los refugiados fueran expulsados. Sabemos que en sí mismo esto no cambiaría nada en absoluto. Nuestro objetivo es un renacimiento espiritual completo, y nuestra meta inmediata es definir y construír los fundamentos para este renacimiento, que es la única cosa que puede dar algún sentido a la lucha racial. Y esta lucha no debería ser entendida como una lucha contra otras razas sino como una lucha implacable contra la decadencia de nuestra propia raza. La sola apelación a la Raza como la base de una nueva sociedad carece de sentido, a menos que podamos vencer esta decadencia y encontrar nuestro camino de vuelta hacia los valores naturales. Nuestra raza sólo puede sobrevivir dentro del contexto del sistema actual, el que no queremos que sobreviva, porque entonces esto representaría simplemente la forma más grosera de la degeneración antinatural. La reclamación de "Poder Blanco" sólo puede lograr algún sentido si, mediante aquello, queremos significar el deseo de reactivar el poder de la Naturaleza como descansa de manera latente en el genio del hombre Blanco, cuyo deber es poner este poder en uso a fin de respetar el principio mismo de la vida.



Por supuesto, esto no significa que estemos a favor de alguna clase de multirracismo. La raza es una de las piedras angulares del orden natural, y por ello debe ser defendida como todos los otros principios naturales. Esto ciertamente no significa que el color blanco de la piel de uno sea necesariamente un sello de calidad humana. La raza Blanca ha posibilitado que el mundo se deslice hacia el borde del desastre, y a menos que pueda ser llevada a comprender que la calidad de vida puede ser mejorada sustituyendo la sociedad de consumo materialista —que es el objetivo supremo tanto del Marxismo como del Liberalismo— por valores naturales y espirituales, estará condenada y sólo quedará la destrucción del planeta entero en el proceso de su decadencia absoluta.


Naturalmente, los nacionalsocialistas no pensamos que deberíamos volver a las cuevas de la Edad de Piedra, pero pensamos que nunca deberíamos tomar de la Naturaleza más de lo que ponemos de vuelta en ella. La calidad de vida debería significar para nosotros algo más que los bienes materiales. En la sociedad desilusionada de hoy, un creciente número de personas comprende esto y, más aún, ellos protestan contra el orden reinante. Ellos no llegan a convertirse en nacionalsocialistas, sin embargo, por una simple razón: ellos no están conscientes de que el Nacionalsocialismo —¡y sólo el Nacionalsocialismo!— puede solucionar los problemas cruciales de hoy. En vez de eso, ellos permiten que el control de sus movimientos de protesta esté a cargo de los marxistas, quienes son mejores vendiendo su producto que nosotros, a pesar de que ningún gobierno marxista ha hecho jamás el más ligero intento de hacer frente a estos asuntos, simplemente porque el mismo concepto de marxismo es materialista, y de ninguna manera preocupado por los valores naturales. Los marxistas simplemente usan la insatisfacción popular con respecto alestablishment para promover el marxismo. Los individuos insatisfechos no son marxistas en absoluto, en primer lugar.


Mientras los nacionalsocialistas andan por ahí tratando de persuadir a pequeños grupos marginales de derechistas tradicionales con todas las obsesiones políticas y religiosas de éstos, con su notoria megalomanía y su carencia de compromiso con una causa —que resulta de estar constantemente a la defensiva tratando de salvar lo que se tiene que ir—, los marxistas consiguen un punto de apoyo entre ciudadanos preocupados que renuncian al materialismo ilimitado por causa de un interés idealista en el futuro de nuestro planeta. En su mayor parte, esta gente no comprende que la preservación del orden natural pide más medidas de largo alcance que simplemente el control de la contaminación y la abolición de la energía nuclear y de la bomba atómica. Ellos no ven que ello también exige la separación racial y un renacimiento espiritual general que pueda conducir al Hombre de vuelta a las fuentes de la vida.


Ellos también pueden aprender esto, sin embargo o mejor dicho, ellos no pueden sino verlo, si están provistos con la necesaria información y entendimiento, y si no quedan expuestos a la influencia exclusiva de las estúpidas enseñanzas marxistas. Esta gente es idealista y a favor de la Naturaleza, y por lo tanto ellos realmente pertenecen a nosotros, y ellos son generalmente mucho más valiosos como luchadores que una gran cantidad de jóvenes desilusionados que se llaman a sí mismos nacionalsocialistas, en un intento de incrementar sus egos y de esconder sus problemas personales y su inseguridad detrás de unos auto-diseñados uniformes y ridículos rangos y títulos. Pero los ecologistas no son atraídos por tropas de asalto o por la propaganda de odio, todo lo cual sólo confirma su impresión negativa del Nacional-Socialismo. Tampoco ayuda hablarles sobre el significado de la Raza, porque ellos no han llegado todavía tan lejos en su desarrollo como para que puedan ver la importancia de la cuestión racial. Debemos acercarnos a ellos donde ellos están y sobre asuntos que les conciernen aquí y ahora. Para hacer esto, es necesario producir un buen material sobre los problemas medioambientales vistos desde el punto de vista nacionalsocialista, e ir a los grupos donde esta gente se reúne para protestar contra las bombas nucleares, la contaminación y la guerra nuclear. No podemos esperar que los ecologistas vengan a nosotros, porque ellos no tienen ningún modo de saber en absoluto de qué se trata el Nacionalsocialismo; y si dejamos de entrar en contacto con ellos, ellos se perderán a favor de los marxistas, en cuyas manos nunca van a comprender la consecuencia plena de su propia actitud.
Estos nuevos manifestantes son hostiles a nosotros simplemente debido a décadas de propaganda enemiga, la que no sólo ha enajenado a la gente sana e inteligente de cualquier clase de movimiento que exprese abiertamente ideas nacionalsocialistas, sino que también ha tenido éxito para atraer hacia nuestro movimiento a un gran número de individuos que encajan demasiado bien en esta imagen de propaganda del Nacionalsocialismo, quienes vienen a nosotros simplemente porque ellos quieren vivir de acuerdo con dicha imagen. Ellos quieren ser esas bestias crueles y sanguinarias que han llegado a conocer por las innumerables producciones de Hollywood y por los relatos de la prensa amarilla acerca de los terribles nazis.


Por demasiado largo tiempo hemos dado la bienvenida a tales psicópatas en nuestras filas, y por demasiado largo tiempo hemos dejado de disociarnos de otras organizaciones que hacen lo mismo. ¡Sólo porque la gente se llame a sí misma nacionalsocialista y agite la Esvástica no los hace nuestros camaradas!. Muchas organizaciones todavía no comprenden esto, y mientras no lo hagan están condenados, y, lamentablemente, nosotros también, si no aprovechamos cada oportunidad que se ofrece para denunciarlos en público. A menudo se ha dicho que no deberíamos lavar nuestra ropa sucia delante de nuestros enemigos, y que toda lucha interna debería ser mantenida dentro de nuestras propias paredes. Sin embargo, ésta no es nuestra ropa y muy ciertamente no es una lucha interna: ésta es una necesaria operación de limpieza, y debe ser realizada en público.

Resumiendo, mientras que el marxismo comparte una filosofía igualitaria y se define como un movimiento materialista orientado a la mera redistribución de los bienes materiales.. el Nacionalsocialismo procura construir un completo Nuevo Orden basado en el idealismo y en un respeto profundo por las leyes de la naturaleza en todos los aspectos de la vida...en eso nos diferenciamos..

sábado, 5 de julio de 2014

El Frente Aleman Del Trabajo: Su Origen y Su Labor

DOCTOR ROBERT LEY..¿Cómo ha sido posible este milagro?


A principios del siglo pasado se operó en los pueblos del Centro y del Occidente de Europa un cambio en su estratificación económica y social.
Este cambio halló en nuestro pueblo su mas clara expresión. a causa del exceso de natalidad habíase convertido Alemania en un país cuya población no tenía ya espacio suficiente para su actividad, para su alimentación y para su desenvolvimiento cultural. El hijo del labriego no encontraba medios de subsistencia ni en la tierra ni en el campo y se veía forzado a emigrar o a buscar dentro del país nuevas posibilidades de vida. Esta fue la época en que se realizó la gran revolución en el terreno de la energía y de la fuerza. A principios del siglo anterior hacía su aparición la fuerza de vapor como fuente de energía de una vida hasta entonces puramente manual. El carbón y el hierro comenzaron a adueñarse de la economía. Las industrias manuales se convirtieron en fábricas. Del maestro y del oficial surgió el empresario y el ejército de millones de obreros. El espíritu inventivo alemán y su afán de empresa crearon en nuestro país una actividad insospechada. Por una parte, el reducido espacio y, por otra, la conmoción que se operó en el terreno de la mano de obra hicieron del pueblo alemán uno de los mas grandes pueblos industriales del globo.
Fue una suerte inmensa el que el desenvolvimiento de la industria alemana hubiese deparado entonces al excedente de la población la oportunidad de hallar en el interior nuevas posibilidades de alimentación y de subsistencia. Pero en cuanto al desenvolvimiento nacional del país esta revolución planteó lógicamente enormes problemas que -hoy podemos decirlo- no han sido resueltos por las generaciones del siglo pasado.
El empresario contemplaba fascinado el desarrollo de sus talleres y de sus fábricas y olvidaba con ello que, antes que nada, debía ser conductor de hombres y no tan solo inventor o comerciante. El hijo del labrador se convirtió en obrero, se desnacionalizó y fue fácil víctima de la herejía marxista. Esta evolución, que a poco hubiese conducido a la ruina a nuestro pueblo, era natural consecuencia de la concepción liberal de la vida que trajo al mundo la revolución francesa de 1789. El liberalismo había de ir por consiguiente a la disolución de la comunidad. Cuando en cualquier terreno o actividad se predica solamente el mito del individualismo, este criterio tiene que llevar paulatinamente al reconocimiento del desenfreno, disolviendo con ello todo vínculo de comunidad.
Del empresario surgió el tipo Manchester, y del obrero, el esclavo del salario. La expresión mas dura de este pensamiento liberal fue el marxismo que, con su sutil teoría programática, no solo relajo los vínculos del pueblo, sino que abrió en éste criminalmente grietas y simas casi imposibles de ser salvadas, negando la existencia de los pueblos y reconociendo solamente clases internacionales. Familias, castas, razas y naciones, naturalmente creadas, trocáronse en grupos de individuos que luchaban entre sí a vida o muerte.
No queremos ahora investigar a quién ha de culparse dentro de nuestro pueblo por haber favorecido esta evolución, si principalmente al patrono o al obrero, al mercantilismo de la clase media o bien al envanecimiento y a la presuntuosidad de las clases privilegiadas, pues es difícil determinar quién ha dado el primer paso.
Pero el hecho es que tanto la evolución demográfica y económica de nuestro pueblo como su concepción del mundo favorecieron este estado de desintegración, prestándole el terreno mas propicio y permitiendo el que individuos pertenecientes a razas extrañas utilizasen esta evolución para actuar por su parte como elementos disociadores. Llamábanse "socialistas" y predicaban la lucha de clases, destruyendo con ello todo vínculo de comunidad. Llamábanse socialistas y, conscientemente, hacían del obrero un esclavo del salario, fomentaban los complejos de inferioridad, rompiendo con ello todo orgullo que necesita el hombre. Vieron en él el tipo ideal de pacifismo, le convirtieron en un ser propicio para aceptar su doctrina de cobardía. Predicaban la democracia aunque este supuesto dominio del pueblo no tuviese la menor cosa que ver con la autodeterminación de aquél, sino que era mas bien un comodín para entregar al pueblo a los bajos instintos, al egoísmo y a la corrupción de determinados dictadores de partidos. Llamábanse pomposamente empresarios, pero no advertían que mientras fijaban sus ojos en el crecimiento de sus fábricas y de sus chimeneas, otros individuos captaban a su personal. Lo hacían por humanitarismo, por fraternidad universal, y la Historia demostrará algún día que esta época ha sido la mas brutal y la mas desconsiderada que jamás esclavizó a la humanidad.
Como queda dicho, no hemos de puntualizar, y hoy, en la era de la gran revolución Nacional-socialista tampoco queremos exhumar faltas y falsedades pretéritas. Pero, con todo, hay algo que merece destacarse.
Si en la actualidad observamos el gran éxito de nuestro pueblo, precisa hacerse una clara idea de lo que significaba en realidad la fuerza interna y poderosa de aquellos movimientos obreros. El trabajador se sintió desarraigado, sin patria. Todo su anhelo, toda su esperanza y su fe no conocían mas que una sola cosa: Ganar, sentir otra vez terreno firme bajo sus pies, conquistar la tierra, la patria. Es la mayor mentira de la Historia suponer del obrero alemán que haya pasado por tantos sacrificios y por tantas luchas con miras a una simple política de salarios, que haya llevado a cabo sus huelgas por mezquinos aumentos de jornal. El motivo mas profundo y decisivo ha sido la lucha por su consideración social y por su honor. Esta gran lucha nacida del orgullo del hombre, es causa de que valoricemos tanto al elemento obrero. La evolución vió surgir una nueva clase social que luchó por la comunidad y por la identificación con su pueblo, por su patria, por su honor y por su consideración social. Por otro lado, tampoco hemos de tachar de malo al patrono. Asimismo su caudillaje fue falseado, se adulteró la directriz mostrada en el terreno de los inventos y de sus empresas. Y si observamos hoy este indómito afán de nuestro pueblo, en todas sus capas y en todos los terrenos, de volver a encontrar la senda perdida de la comunidad, de volver a ser un conjunto homogéneo, advertiremos el deseo de ver por fin realizado aquél falseado afán y aquellas frustradas esperanzas de un siglo antes. Los hombres quieren hoy acercarse los unos a los otros. Todos cuantos diques los dividieron, todos cuantos prejuicios los separaron, han desaparecido ya, y el pueblo buscó y se encontró a sí mismo, aún cuando sus dirigentes no lo hubiesen querido así.
En esto estriba el gran secreto de la revolución Nacional-socialista: el que su Führer Adolf Hitler haya salvado de las trincheras de la Gran Guerra aquel pensamiento propio del verdadero socialismo y de la única comunidad, nacida de la camadería y de la lealtad, llevando dicho pensamiento a la esfera política y haciéndolo aprovechable para la transformación de nuestro pueblo. De ahí que fuese un verdadero crimen, una villanía, el que los poderosos del 9 de noviembre de 1918 de esforzasen en borrar de un plumazo, con una constitución de cartón, el capítulo histórico contenido en los cuatro años y medio de inmensos sacrificios exigidos a un pueblo.
Cuando dos millones de seres sacrifican su vida es, pues, una ilusión y un desvarío presentar estos sacrificios como algo ilegítimo, falso, mas aún, como criminal. La revolución alemana tuvo sus comienzos en aquellos días de agosto de 1914 y puede afirmarse que cuando realmente principa la renovación de un pueblo hay que ofrendar al destino sangre en holocausto.
En las trincheras del Oeste y del Este volvió a encontrarse el pueblo a sí mismo. Las granadas no inquirían la condición social o el nacimiento, no distinguían al pobre del rico, no tenían en cuenta la profesión. Solo prevalecía la comunidad de destino y la decisión de jugárselo todo. El pueblo alemán salió airoso de esta prueba y todas las hazañas de nuestro ejército fueron realizadas por una ilimitada lealtad y por una maravillosa camaradería que solidarizaban entre sí a estos hombres. Éste era el verdadero socialismo. Socialismo quiere decir fidelidad, camaradería; significa tener valor, luchar por una idea grande magna. Pero ahora el Destino nos probaba por segunda vez. Alemania había demostrado que podía formar una comunidad. A pesar de todo, este gran sacrificio fue acompañado por algún éxito, pero el Destino precisaba saber si este pueblo estaba dispuesto a realizar también idénticos sacrificios en los tiempos de la mayor ignominia, de la mas profunda humillación y de las mas inauditas privaciones. Esta segunda prueba de 1918 a 1933 fue mas dura que la de 1914 a 1918. Conducido el pueblo por traidores, escarnecido y derrotado por los de fuera, surgió ya desde los primeros balbuceos de esta época una nueva comunidad juramentada para su buena o mala suerte, pronta a afrontar cualquier sacrificio. Su Führer fue modelo de todos. Su lealtad, su camaradería, su fervor por la idea y por Alemania, su espíritu de sacrificio en todo y para todo, comunicaron a este puñado de hombres el vigor de captar para una estrecha unión a todos aquellos que habían traido de las trincheras al hogar el espíritu y la idea de comunidad.
Así nació el partido obrero alemán Nacional-socialista como célula germinadora de un socialismo noble y verdadero. Esta comunidad no prometía nada, solo exigía. No apelaba al pacifismo ni a la cobardía, imponía el arrojo y el valor. Exigía una ciega obediencia, un fervor sin límites, renunciación al yo en beneficio de la idea, de la colectividad y de su Führer. Así surgió esta comunidad en contraposición a todos los partidos y a todas las organizaciones que conocían el Estado y la sociedad de entonces. La abnegación llegó a ser el verdadero sentido de la vida de estos hombres, y este espíritu de sacrificio se había adueñado de esta gente de manera tal, que sin el mismo no concebían ya la vida. Mientras que un período caducó en pleno hundimiento moral, celebró todavía durante catorce años orgías de desenfreno, materialismo y de bajeza, formóse tenaz e incansablemente una comunidad que luchó para Alemania.






ASI LLEGÓ EL AÑO 1.933, EL AÑO DE LA VICTORIA


No va a ser mi misión el señalar todos los detalles y los grandes triunfos de la revolución Nacional-socialista en el pasado año, aún cuando el mas grande de ellos, especialmente para los extraños, sea la maravilla del crecimiento y de la formación de la unidad del pueblo alemán.
El 12 de noviembre ha demostrado que el Nacional-socialismo no tomó las riendas del Poder en Alemania de una manera superficial, amordazándola y sojuzgándola ahora como un déspota mediante el terror y la violencia, sino que este régimen, caso único en el mundo, tenía su raíz en el amor, la fidelidad y en el fervor de todo un pueblo. ¿Qué estadista puede factarse como Adolf Hitler de tener el 95 % de la nación tras de sí y de su política? El régimen hitleriano es la democracia en su mas noble y sublime sentido.
¿Cómo ha sido posible este milagro?
Los adversarios del Estado Nacional-socialista contaban ante todo con la oposición de los millones de obreros marxistas. Un ejército de emigrados intentó, desde el extranjero, sostener y alentar esta resistencia por medio de periódicos, octavillas y otros recursos propagandísticos. Mas todo fracasó. Hoy es precisamente el obrero alemán el mejor y mas leal apoyo de Adolf Hitler y de su régimen. Los puntales mas firmes del marxismo no eran solo los partidos políticos, sino en particular los sindicatos. Estos sindicatos que en sus comienzos habían sido movimientos obreristas y que con absoluta independencia de la política se habían impuesto el cometido de lograr para el obrero el necesario prestigio, iban en las postrimerías del siglo pasado a remolque de los partidos políticos.
Poco a poco se fueron haciendo un simple medio político para facilitar a los caciques del partido la consecución de sus objetivos. En los años de la postguerra era difícil para un extraño distinguir un simple funcionario del partido de un secretario de sindicatos. Las organizaciones sindicales se habían vendido a los partidos políticos, estaban entremezcladas con ellos y era una cosa mas que lógica y prudente el que el Estado Nacional-socialista aniquilase este último refugio de la concepción del mundo marxista y centrista. Pero de ningún modo quiere esto decir que el Estado Nacional-socialista fuese contra el elemento obrero. Por el contrario, nosotros los Nacional-socialistas vimos precisamente lo beneficioso que era para los trabajadores el librar a los sindicatos del caudillaje marxista y de otras influencias, y franqueamos así al obrero la puerta de acceso al Nacional-socialismo y a la comunidad.
No es este el lugar de volver a desarrollar históricamente las cosas tal como han acontecido el 2 de mayo de 1933 y los días sucesivos. Pero, a pesar de todo, no quisiera dejar de señalar una circunstancia que caracteriza lo deleznable y lo pútrido de estas organizaciones. Los dirigentes de los sindicatos no solo no habían opuesto la menor resistencia, sino que por el contrario, cada uno de los que tomaron parte en esta magna labor experimentó la sensación de que los jefes sindicales contaban ya con su distribución y que consideraban como un alivio el ser separados de sus cargos. Se allanaron a todo. Era como si se sacudiese del árbol una fruta sobradamente madura que ya había empezado a pudrirse. Lo que junto a este estado de cobardía o indecisión destacaba tal vez mas vivamente, era el hecho de que las masas del país se encontraban igualmente satisfechas de ello. No acaso porque estos hombres fueran cobardes también, sino porque ya mucho tiempo antes de nuestro advenimiento al Poder, desde hacía mas de 10 años, habían tenido la sensación cada vez mayor de haber sido engañados. Peor que hasta entonces ya no podía irles. Así era su criterio. Y cuando declaré que no solo se mantendrían las organizaciones y las instituciones del obrero, sino que nosotros habíamos seguido atentamente la heroica lucha de los trabajadores en los pasados lustros y que nos esforzaríamos en crear para ellos nuevas identidades que habían de proporcionarles, dentro de la comunidad de la nación, una existencia realmente digna del hombre en lo que se refiere a su honor y a su consideración, el fatalismo se trocó entonces en confianza. Es un hecho característico el que desde el día en que el partido obrero alemán Nacional-socialista tomó todo esto a su cargo, no hubiese tenido ni una sóla baja, registrándose, en cambio numerosas altas desde los primeros momentos.
Y cuando convocamos a los trabajadores a tomar parte en grandes manifestaciones, llamándoles a los desfiles y poniendo de relieve cómo nosotros estimábamos su colaboración y cómo queríamos hacerlos partícipes en la reconstrucción del nuevo Estado, entonces sí que acudieron en masa. El personal de las fábricas y talleres ingresó como un solo hombre. Aún no conocían nuestras canciones y, en lugar de esto, cantaban los antiguos aires populares. Nuevas banderas flameaban ante ellos. Sus ojos brillaban de entusiasmo y una nueva esperanza invadía sus corazones destrozados. Era como si un enfermo de gravedad hubiese pasado la crisis y se hallase ahora en el primer día de la convalecencia. Al manifestar nosotros, mediante este desfile de masas, que el nuevo Frente del Trabajo no figuraba solo en el papel, sino que existía realmente como organización merecedora de confianza y de fe, puse en aplicación un nuevo método para ganar los corazones de estos hombres. Por haber trabajado durante siete años en un gran taller de Alemania, sabía que precisamente en el torno, en el telar, allá en el lugar de trabajo, es donde los hombres son particularmente impresionables. Las manifestaciones y los desfiles en masa fueron reemplazados por las visitas de los talleres. Yo me dirigí al obrero para estrechar su mano, me informé de sus necesidades y de sus deseos, le hablé como un hombre habla a otro hombre, y hoy no tengo inconveniente en decir que estas semanas han constituido para mí el acontecimiento mas grande de toda mi vida política. Era maravilloso observar cómo la timidez, el desánimo, hasta cierto hostil encono y aún el odio, eran vencidos por un simple apretón de manos entre dos hombres. Cuando llegaba a una fábrica, los primeros que veía vacilaban en darme la mano. Tenía que ser yo el que cogiese la de ellos. Era entonces como si el fuego se propagase de uno a otro. Luego venían a mi encuentro, se agolpaban a mi alrededor y no tenía ya manos bastantes para estrechar las de todos. No una, sino docenas de veces me sacaron en hombros. Ni uno solo de los 60.000 hombres a quienes he estrechado la mano me preguntó si no traía en el bolsillo salarios mas altos y nuevas tarifas.
Yo comprendí cuan exacto es aquello de que el niño no mide el amor hacia su madre por ser rica o pobre, sino teniendo únicamente en cuenta si ella se preocupa y se desvive por él. Ésto confirmó lo que yo antes había advertido y es que la lucha del obrero no ha sido por alcanzar aumentos de salarios, por nuevas bases, sino por su honor y por su consideración. Después de estos preparativos pronunció el Führer su grandioso discurso. Millares y millares de seres reuniéronse en los talleres de Siemens. Colgaban de los tornos, de los ascensores de la fábrica y escuchaban sin respirar a aquel hombre, al que hasta entonces habían odiado y maldecido. Lo que nosotros habíamos preparado, se completó aquí. A mi no me llama la atención que el 95 % del pueblo votase el 12 de noviembre por el partido Obrero Alemán Nacional-socialista (I). Yo había conocido de cerca al obrero alemán y sabía que ahora se contaba entre los mas fieles hijos de su nación. Mientras se desarrollaba esta lucha por su consideración social, por su fe y por su confianza, no perdíamos de vista el ordenar al mismo tiempo estas organizaciones. Nada menos que 169 sociedades de obreros y empleados fueron refundidas en 21. Los gastos de administración y de personal, que hasta entonces significaban el 55 % de los ingresos por cuotas, descendieron, gracias a esta medida, al 35 % (II). Nosotros arreglamos las cuentas que los asociados tenían pendientes con los antiguos sindicatos. Estos se hallaban muy empeñados. Pagamos las deudas y, al cabo de algunos meses, pudimos anunciar al Führer que no solo habíamos cancelado estos débitos, sino que poseíamos una respetable fortuna.
Pero no queríamos que la cosa quedase ahí. Deseábamos crear algo nuevo. La organización, los objetivos y el camino que se habían trazado los antiguos sindicatos eran enteramente falsos. Así, pues, hubo que seguir por derroteros enteramente distintos, fijar nuevos objetivos y hacer una labor de adaptación. En la memorable sesión del 17 de noviembre, celebrada por el Consejo de Estado, dí ya a conocer el proyecto de organización de "Fuerza y Alegría". Al sistema anterior debíase el hallarse el pueblo deshecho, resquebrajado, aún cuando se hubiese predicado la idea de comunidad en todas las grandes organizaciones. El pueblo aspiraba ansiosamente a la comunidad. Tratábase, en efecto, de un ansia arrolladora de juntarse, de unirse de nuevo. Al Führer se le debía la máxima de que un pueblo con el cual quiere hacerse política, ha de estar muy bien de nervios. El desenvolvimiento moderno de la industria, el acuerdo de Washington acerca de la jornada de ocho horas imponía aquella perniciosa racionalización que convertía a los hombres en simples máquinas.
El cronómetro, la labor a destajo, la máquina, la correa sin fin, todo ello destrozaba los nervios y mecanizaba a los hombres. Los poderosos de ayer no habían sabido en modo alguno crear la compensación, entretener las horas libres de millones de seres y proporcionarles con ello recreo y esparcimiento. A mí no me cupo la menor duda de que no solo podía ser un nuevo orden político y económico el sentido final de nuestra revolución, sino que antes y por encima de todo debía formarse un nuevo orden social. El pueblo tendía a la colectividad, y nuestros afanes habían de encaminarse a organizar ésta y a buscarle nuevas tareas. Acaso algún día se considere como uno de los hechos magnos de nuestra revolución nacional el que pocos meses después de haberse anunciado la creación de la comunidad Nacional-socialista "Fuerza y Alegría" hubiesen podido marchar millares de obreros residentes en todos los puntos de Alemania a las montañas alpinas, a los maravillosos montes de la Selva Negra, al Harz, a las Selvas de Baviera y a las Montañas Gigantes. Así como se logró esta nueva aspiración a fuerza de energía y actividad, otro tanto puede decirse de todos los aspectos de esta comunidad, Nacional-socialista que se llama "Fuerza y Alegría". El teatro del pueblo abrió sus puertas y 150.000 obreros solo de Berlín asistieron en las semanas pasadas



(I) Se refiere a las elecciones para el Reichstag, convocadas por el Canciller Hitler el día 12 de noviembre de 1.933. Disueltos todos los partidos políticos Hitler pudo nombrar directamente los miembros del nuevo Parlamento, pero prefirió someter a la aprobación del pueblo alemán la lista de candidatos, la cual obtuvo la acogida unánime a que se refiere la cifra expuesta en el texto.


(II) Estos datos son del año 1.933. Actualmente estas cifras carecen de vigencia, revelando la progresiva depuración de esta lacra administrativa de las organizaciones obreras.



miércoles, 2 de julio de 2014

La Teoría Nacionalista Social por Amanecer Dorado

La razón de este artículo es una sola: creo que Amanecer Dorado, todos nosotros, tenemos más derecho que ningún otro a defender Grecia, la prueba de la exactitud de nuestras ideas es obvia en la práctica y para cada mente noble.– Amanecer Dorado.
Antes que nada, debemos examinar desde nuestro punto de vista el asunto de la competencia de libre mercado entre pueblos, productos y naciones, y compararlo con el punto de vista de la Derecha. Los derechistas, sean populistas o liberales, han distorsionado la lógica Darwiniana del mejoramiento de las especies por medio del antagonismo, trasladando el Darwinismo al campo de la competencia económica.


En primer lugar, el reduccionismo biológico a saber, el que llega a conclusiones sociales y económicas basadas en la teoría de la evolución no se sostiene a sí mismo como una ciencia sino sólo como una filosofía, aunque yo mismo sea un empecinado "biologista".


En segundo lugar, las modernas teorías de la evolución (por ejemplo Richard Dawkins en "El Gen Egoísta") sostiene que la elección biológica tiene importancia no para los individuos sino para grupos de personas que comparten un "fondo" genético común, y que para los humanos significa que el interés del individuo es sacrificado por el interés de la nación, de modo que el fondo genético sea apoyado. Por lo tanto, la competencia entre individuos no existe en muchas de las teorías neo-darwinianas.


En tercer lugar y más importante, la competencia de mercado no tiene nada que ver con el Darwinismo, simplemente porque la fortuna y la capacidad dentro del sistema capitalista pueden ser heredadas. Los animales compiten unos con otros, pero según el Darwinismo esto sucede con todos comenzando en las mismas condiciones, siendo la Naturaleza la que decide la supervivencia del más calificado. En el sistema capitalista, como todos estamos conscientes, sólo los desecendientes de los ricos y poderosos, aquellos que tienen los contactos, el dinero y las conexiones, estarán en el poder, y esto no significa de ninguna manera una elección biológica. Además, la supuesta movilidad social, la gente de las castas inferiores que alcanza las más altas, existe sobre todo debido a contactos hechos por aquellos que besan culos y que se arrastran por entre lobbiesy dormitorios para acercarse a la clase dirigente de los capitalistas. ¡Ningún ser humano razonable considera esto como una elección biológica!.

En cuarto lugar, y muy importante también, está el hecho de que incluso si en el capitalismo los altos rangos no fueran el efecto secundario de la corrupción y de la fortuna, ¡éste promovería otra vez a seres infrahumanos!. ¿Quién sobreviviría en el libre mercado?: ¿el valiente, el fuerte, el científico brillante?, ¿el que mantiene una armonía entre las virtudes corporales, éticas y espirituales? ¡Por supuesto que no! Esto instituiría realmente una elección biológica. El que sobrevive será el que sepa cómo comprar todo a un bajo precio y venderlo costosamente usando cualquier medio necesario.


Por lo tanto, tal jerarquía social que es aceptada por la Derecha no puede ser perpetuada, camaradas.


En segundo lugar, debemos examinar el asunto de la camaradería y el socialismo en contra del liberalismo. ¿Por qué somos socialistas? Simplemente porque el humano no-aberrante es un ser social. No estamos hechos por naturaleza para vivir por nosotros mismos, recolectando dinero hasta nuestra muerte. ¡Eso es antinatural!.


Además, una sociedad que está ligada con lazos de sangre y de ideas es un adversario todopoderoso contra la masa consumista capitalista. No creamos sociedades de personas agotadas que descansan unas encima de otras, como hacen los izquierdistas, sino columnas de hoplitas en las cuales cada individuo tiene su utilidad. ¡No es la posición la que le da prestigio y respeto, sino cuán vigorosamente es servida dicha sociedad por cada hoplita-ciudadano!.

Somos trabajadores del espíritu y del cuerpo; todo el trabajo es igual, y la recompensa moral dada por la sociedad, cuando hacemos nuestro trabajo correcta y desinteresadamente, es que va a hacernos productivos y potenciará nuestro impulso interno para crear, un impulso que existe en cada ser humano, y no el impulso enfermizo de acumular riquezas.


El tercer punto que quiero analizar es el sentido del interés nacional, un significado perfectamente distorsionado por los derechistas. El interés nacional es la suma de los beneficios económicos que se derivan de la posición geográfica y la constitución geológica del país (tales como las exportaciones, la riqueza mineral, etc.).


Sabemos que entre naciones competitivas, ellas están por lo general protegidas con medios militares, y existe siempre la probabilidad de una guerra. La Derecha usa a empleados de salario mínimo como soldados, para proteger las inversiones y las ganancias del capital mismo (doméstico y multinacional) que se derivan de la explotación del suelo y de la posición geográfica-geopolítica-geoestratégica del país. Esto no es acerca de nuestros intereses nacionales sino acerca de los beneficios de las varias familias que tienen la riqueza y el poder. ¡La Derecha, cuando habla acerca del interés nacional, se refiere los intereses de esta oligarquía a la que sirve!.


Cuando nosotros, los Nacionalistas Sociales, usamos el término "interés nacional", queremos decir que los beneficios de la explotación de la riqueza natural serán distribuídos entre todo el pueblo griego por medio de empresas estatales, y los griegos serán aquellos que las protegerán con su propia sangre. No quedará ningún soldado al servicio del capital, como la Derecha quiere que ellos hagan.


Finalmente, debemos referirnos a la llamada "economía libre" que la Derecha apoya tan fuertemente.


La "economía libre" no es libre ni tampoco existe en absoluto su publicitada "libertad del consumidor". Una "economía libre" no significa sino una selva económica, donde cualquiera que posea un capital grande (para hacer publicidad y para bajar los precios) y que presuma ante sus empleados, llega a ser dominante, prevalece y soborna a todos los demás, resultando todo el mercado puesto bajo el control de un pequeño número de compañías multinacionales que controlan no sólo el mercado sino finalmente al Estado mismo, hasta en sus más elementales funciones.


Incluso si ellos sobornan a políticos o al Ejército de las dictaduras que ellos instalan, ellos ganan un poder económico tan grande dentro del Estado mismo, que es imposible que sea controlado, incluso por un gobierno decente, si su tamaño económico no es limitado.


Verdaderamente, quienquiera que apoye la "economía libre" es como apoyar la abolición de la Policía y la Ley en un país, lo que resulta en que nosotros nos matemos unos a otros hasta que sea conseguido el predominio de la casta más fuerte. Realmente esto tiene que ver con una profunda concepción antisocial que converge con el odio hacia todas las estructuras estatales que exhiben los anti-autoritarios y los gángsters.


Proponemos el control estatal (y no la propiedad) en todas las secciones y la propiedad estatal mediante organismos y empresas públicos en sectores estratégicos, como la educación, la asistencia médica, el ejército, la energía, el transporte, las telecomunicaciones, la industria bélica, etc. Por supuesto, nuestro Estado no será el enfermizo y clientelista Estado parlamentario...




Camaradas, espero que esta pequeña introducción acerca de nuestras enormes diferencias cósmicas con la Derecha burguesa se convierta en una roca más en la muralla ideológica que nosotros tenemos que construír y levantar contra ella.




Segunda Parte
Socialismo Racial: Una Sinonimia Orgánica


Camaradas, el objetivo de este artículo es colocar una pequeña piedra en los fundamentos de nuestro "propio" socialismo. Debemos notar que para nosotros el Nacionalismo o Racialismo (porque para nosotros Nación = Raza) es el que da origen al Socialismo y [no] al contrario. Esta conexión entre Nacionalismo y Socialismo es la única ideología verdadera que va en contra del Capitalismo globalista, porque el Capitalismo "nacional" no puede existir. Lo mismo se aplica al Socialismo multicultural / multirracial internacionalista, a pesar de las visiones antinaturales de la Izquierda. Así, el Nacionalismo Social es Socialismo Racial.


Siendo conscientes de ciertos hechos biológicos, históricos y financieros, debemos, usando una dialéctica honesta, construír el sentido del Socialismo Racial. Creo que entendemos la importancia del sistema económico y social para el futuro de la Raza. Si no somos ideológicamente auto-conscientes no seremos capaces de tener un razonamiento económico decente. Podemos decir que no somos el "terreno intermedio" entre Comunismo y Capitalismo; no somos ni siquiera el "Tercer Camino". Somos el ÚNICO camino para la supervivencia y la evolución de nuestra Raza. ¡No somos simples híbridos de la Izquierda y la Derecha: somos una nueva especie, un resultado de la evolución!.



1) Raza y Economía


En primer lugar, dejemos en claro que aunque el Nacionalismo Social no es una teoría estrictamente financiera, aquello no la hace menos capaz de manejar las cuestiones financieras. En cambio, aquello la hace la cosmovisión ideal, categorizando la economía como resultado de la actividad biológica humana. Al mismo tiempo, el hecho de que a nivel internacional no tengamos a un Adam Smith como los capitalistas, o a un Marx como los comunistas, es porque no estamos lo suficientemente pervertidos para colocar las leyes financieras por sobre las leyes naturales y las biológicas.


Lo que hoy llamamos Economía hizo su aparición a través de todas las épocas, y constantemente cambia de forma porque esto es una creación humana incompleta, mientras que las leyes de las matemáticas y de las ciencias, así como aquellas que gobiernan las escuelas filosóficas de pensamiento (lógica en el sentido más amplio), existen fuera de la naturaleza humana y del intelecto, y definen a estos aspectos tanto como la creatividad de la gente (cultura y economía).


El Nacionalismo Social fue la única ideología que intentó lo obvio: llevar de vuelta al ser humano desde esta creación incompleta hacia la Naturaleza para desarrollarlo. Somos los únicos que pueden crear una economía antropocéntrica y biocéntrica compatible con la naturaleza de la gente y de los ecosistemas.


Después de colocar al ser humano y a la economía en sus sitios legítimos, veamos por qué el Racialismo da a luz al Socialismo. El Racialismo es la cosmovisión que pone la supervivencia, la reproducción, la evolución física-ética-espiritual de la Raza, como sus objetivos más preciados. ¿Pero qué es la Raza que tanto amamos? Es la suma elemental de las elecciones biológicas mediante el proceso de la evolución. Lo explicaré.


Por "elección biológica" queremos decir el proceso durante el cual un grupo de miembros de una especie es promovido por medio de batallar con especies diferentes, mientras que el otro grupo o bien tiene pocos descendientes o desaparece. Los individuos mueren, y de ese modo la elección biológica define sólo los genes que sobrevivirán y que se reproducirán.


Muchos biólogos evolutivos creen que el heroísmo y el auto-sacrificio de la Gente por su país, por su Raza, por sus seres queridos, es posible debido a la enorme cantidad de genes mutuos que ellos comparten, de tal manera que el sacrificio de un portador individual de aquellos genes es una pérdida para la Raza, pérdida que es compensada por el beneficio de la supervivencia de más individuos-portadores de dichos genes. Es también un hecho dado que la tradición común, el lenguaje y las costumbres, son sobre todo un resultado de factores genéticos que inter-actuaron con el medioambiente en algún grado. En otras palabras, nuestros genes mutuos se ayudaron unos a otros durante muchos años y ahora nos ponen emocional y éticamente del lado de nuestra sociedad.



2) Por qué Racialismo y Capitalismo son incompatibles


¿Es este "socialismo" biológico de nuestra Sangre compatible con los objetivos capitalistas y con la estructura de la economía? Si no lo es, entonces hemos demostrado que el Nacionalismo es equivalente al anti-capitalismo y sinónimo de socialismo. La respuesta es obvia.


El capitalismo significa la glorificación de la ganancia, ignorando las necesidades de la comunidad. ¿Cómo es conseguida la máxima ganancia en los informes trimestrales de la contabilidad?: ¿con los adelantos tecnológicos? Raramente, porque la tecnología es el resultado del progreso del conocimiento humano que tiene su propio ritmo, el que no coincide con la velocidad de la rentabilidad mensual. Por eso en los países capitalistas la investigación está financiada principalmente por el Estado. La ganancia es conseguida con un hiper-consumo y con la reducción de los salarios de los trabajadores (el costo del trabajo) en cada sector, a excepción de una minoría de capitalistas (bienes inmuebles, bancos, industria) que controlan la riqueza.


Dado que el hiper-consumismo llega a frenarse, en algún punto, debido a los bajos salarios, fueron ideados los préstamos para llenar temporalmente el vacío hasta que los ciudadanos fueran incapaces de pagar las deudas y fueran reducidos a la esclavitud. Los judíos usan esta táctica, por un lado para esclavizar a los Blancos a nivel individual y, por otro, para aumentar sus ganancias a nivel nacional (vea los préstamos de la Unión Europea hacia Grecia y los depósitos de petróleo y de oro "recién descubiertos" que les serán vendidos a un precio miserable). Otro modo de conseguir un bajo costo del trabajo es mediante la invasión desenfrenada e incontrolable de inmigrantes-esclavos y mediante la producción imparable de trabajadores con títulos a fin de conseguir la proletarización de los científicos y la des-nacionalización de los trabajadores y los agricultores.


Esto nos recuerda la Grecia de hoy, donde un gran porcentaje de griegos está desempleado y el resto trabaja sólo para pagar sus deudas, sobreviviendo apenas, viviendo bajo el temor del desempleo y del aislamiento social. Los trabajadores, los desempleados, y los futuros cesantes (p. ej. los estudiantes) se quieren olvidar de su pobreza y de su miseria, y entonces el sistema capitalista les da el entretenimiento. Un océano de basura invade las naciones a una velocidad escalofriante, sobre todo por medio de la televisión, pero con otros medios también, de modo que los esclavos olviden su dolor. Después de 10 a 12 horas de trabajo casi nadie tiene la energía para leer un libro, para hacer alguna investigación o para hacerse consciente acerca de la dominación completa y total de los sionistas en cada sector o sobre las tácticas aterradoras e injustas de los inmigrantes. Lentamente, nuestra cultura muere y es sustituída por este desecho. Nuestras universidades proporcionan el conocimiento técnico, que es un entrenamiento y no educación, y así no plantea ningún peligro para el sistema.

Esta es la receta sionista que también fue aplicada a la URSS, y que resultó en muchos años de tiranía. Ahora, la situación es apenas algo diferente. La verdad está ahí, pero nuestros hermanos y hermanas han sido programados para evitarla, y para luchar contra ella. Pero esa es una historia diferente y será analizada en otra oportunidad.


Veamos el daño que el Capitalismo ha causado en la sociedad Nacionalista.


1) Esto amenaza la supervivencia de nuestra Raza, porque con pobreza y desempleo tenemos índices de natalidad menguantes en cada país racialmente europeo, donde los padres no tendrán hijos si ellos saben que no serán capaces de criarlos adecuadamente, a diferencia de los africanos y los asiáticos. Y también la inmigración y la mezcla de razas, causada y respaldada por los liberales, son una amenaza para la existencia del espacio vital para la Raza.

2) ¿Cómo puede usted hablar de evolución física, espiritual y ética, cuando todas las áreas deportivas públicas han sido ocupadas por extranjeros, cuando los adolescentes afrontan una amenaza para su vida sólo por pasar por dichos sitios?. Las bibliotecas públicas son pocas y distantes entre sí, la educación es inexistente y en cambio conseguimos una domesticación, que es lo que los consumidores necesitan. No es sorpresa que nuestra identidad nacional esté muriendo día a día. Casi no hay tiempo para la auto-educación. El Sistema requiere que usted use aquel tiempo para trabajar para beneficio de un individuo o de una corporación. Finalmente, la ética del Capitalismo está a años-luz de la ética Nacionalista, porque la única cosa "ética" que aquél promueve es la traición, el besar culos, el soborno, la prostitución y otras "virtudes".


3) Un argumento insidioso y engañoso es que en cada sistema, una pequeña parte de la gente cumplirá ciertos requerimientos, llevando gloria a su nación y a los valores físicos y espirituales que la nación respalda. Esto es verdadero, pero en el Capitalismo los miembros de la Raza no tienen una igualdad de oportunidades. ¡La riqueza puede ser heredada en el sistema capitalista!. Entonces la mejor gente que la Nación tiene para ofrecer a menudo es condenada a permanecer con las masas esclavizadas, liberándose raramente. Los ricos destruyen cualquier intento de aquella gente para elevarse. Un buen ejemplo es George Soros, que financia a los enemigos del Nacionalismo por todo el mundo.

Aquellas son algunas de las consecuencias destructivas del capitalismo en la comunidad racial. Incluso el Estado mismo ha sido socavado por el capitalismo, porque el instrumento más elemental en la macroeconomía, el derecho y el equipamiento para imprimir dinero, no pertenece al Estado sino que es dado a los banqueros / usureros que dan préstamos con tasas de interés criminales al Estado y luego lo chantajean con sus términos antisociales de rendición.


La comunidad racial conduce a la construcción de una raza social con un espíritu socialista, donde cada empleado, ya sea un trabajador del cuerpo, o un trabajador del alma, o un trabajador independiente, o un comerciante, o un hombre de negocios, participará en los sacrificios a favor del bien de la comunidad. Hay sólo soldados en la falange que llamamos la Nación, y quienquiera que no desee servirla, no pertenecerá a ella. La gente va y viene, pero la sociedad permanece y evoluciona durante el tiempo.

3) Por qué el Socialismo Marxista multirracial es una imposibilidad


Ahora hagamos la pregunta opuesta. ¿Existe tal cosa como el socialismo multirracial? Si no existe, entonces el socialismo es sólo racialista, de modo que los anarquistas y los comunistas están mintiendo o se engañan con trampas mentales marxistas.


El socialismo, sobre todo, exige la existencia de una sociedad, y no sólo de un grupo de gente. La ciencia ha demostrado que el hombre tiene genes que junto con el medioambiente coordinan su actitud, y cuando decimos medioambiente queremos decir tanto el cultural como el natural. Los humanos están diseñados para crear fuertes vínculos culturales, para crear relaciones sociales o sexuales con gente que tenga grandes semejanzas genéticas, con miembros de su propia Raza. Después de todo, nuestra cultura es un producto de nuestros genes, y no al revés, porque los humanos pueden crear civilizaciones, mientras que las características culturales no son heredadas. La razón por la que la Naturaleza hace esto no es completamente conocida, pero los humanos deciden relacionarse con sus propios semejantes. Es claro, no sólo desde un punto de vista biológico sino desde uno histórico también, que una sociedad demanda la existencia de una herencia común que garantice los lazos culturales y espirituales entre los miembros de la comunidad. ¡NO HAY comunidades multirraciales, sino sólo grupos multirraciales de individuos!.


Por eso una vez que el comunismo colapsó, los antiguos Estados soviéticos se redujeron a Estados nacionales. Lo mismo sucederá en los actuales Estados capitalistas multirraciales. En algunos casos esto ocurrió pacíficamente, como en Checoslovaquia, pero en lugares donde la paranoia comunista había mezclado poblaciones, hubo guerra, como en Yugoslavia, a pesar de las semejanzas entre las razas europeas. Imagine lo que sucederá en una Europa capitalista que está llena de asiáticos y africanos...


Hemos establecido que no hay sociedades multirraciales, de manera que por lo tanto no puede haber ningún socialismo multirracial. ¿En qué se queda la patética propaganda marxista que tiene un monopolio sobre el socialismo? En algo que llamo el individualismo de clase, similar al individualismo capitalista. Por ejemplo, nosotros, los "trabajadores del mundo", queremos tener una mejor vida mediante nuestro Estado soviético que "nos sirve". Creamos una unión, una alianza de gente con intereses mutuos, como los lobbies de los capitalistas. Una vez que un trabajador asume una posición de responsabilidad y poder en el mecanismo del capitalismo de Estado, él deja de pertenecer a su clase previa; él no tiene ningún lazo de sangre con el grupo diverso de gente que está debajo suyo, y él se convierte en su amo. ¡De aquella forma vamos hacia una nueva clase de comisarios-capitalistas!. El comunista quiere ser servido por la comunidad sobre la base de un interés mutuo sólo cuando le conviene. Por eso él abandona a su comunidad en cada ocasión, mientras que el Nacionalista Social siempre sirve a la comunidad con una sonrisa, porque los hijos de la comunidad serán hermanos y hermanas de sus propios hijos. Un lazo de sangre es la única garantía para el socialismo.



Concluyendo, me gustaría agradecerle por leer y promover este artículo. Traté de analizar la Teoría Nacionalista Social desde el punto de vista científico que es más relevante para mis intereses, y lo combiné con el análisis filosófico de mis queridos camaradas de Amanecer Dorado, con la esperanza de que lograremos crear una base concreta para una ideología Nacionalista Social que liberará a Europa.