lunes, 27 de agosto de 2012

La Kriegsmarine, al asalto

Unidades de guerra de la Kriegsmarine abandonan sus puertos para la invasión de Noruega. Los Aliados han detectado la concentración de buques en Kiel pero fracasan en interpretar lo que esto significa. Ante la ausencia de precedentes, dirían algunos. Por incompetencia, decimos otros. La práctica totalidad de la flota de superficie alemana está comprometida en esta operación, navegando en seis grupos distintos. El plan incluye desembarcos en Narvik, Trondheim, Bergen, Kristiansand, Oslo y Egersund.


Las primeras unidades han partido de Bremen a las 5:10 de la madrugada. Las diferentes divisiones navales con sus objetivos son las siguientes:

                   
Objetivos de desembarco de la Kriegsmarine en Weserübung.


Con los cruceros de batalla Scharnhorst y Gneisenau como cobertura, diez destructores con 2.000 tropas de montaña embarcadas bajo el mando del GeneralEduard Dietl han partido desde Bremen rumbo a Narvik. A pesar de que los dos cruceros de batalla naveguen con este grupo, su verdadero objetivo es operar contra el tráfico mercante en el Ártico.
De Bremen ha partido también a primera hora de la madrugada el crucero pesadoAdmiral Hipper junto con otros 4 destructores. A bordo embarcan 1.700 soldados con destino Trondheim.
Alrededor de la medianoche, los cruceros ligeros Köln y Königsberg, el buque de entrenamiento Bremse, el transporte Karl Peters y ocho lanchas torpederas han abandonado Wilhemshaven con destino Bergen. Transportan un total de 1.900 soldados.
El crucero ligero Karlsruhe junto con 10 lanchas torpederas y el buque nodriza Tsingtau transportan 1.100 tropas rumbo a Kristiansand.
Por la tarde, los cruceros pesados Blücher y Lützow (antiguo Deutschland) y el crucero ligero Emden, dos buques balleneros armados, ocho dragaminas y tres lanchas torpederas han zarpado con 2.000 tropas rumbo a Oslo.
Por último, cuatro dragaminas con 150 tropas se dirigen a Egersund, una terminal de comunicaciones por teléfono y cable desde Inglaterra.


Grupo naval 5. El crucero ligero Emdem detrás de los cruceros pesados Blücher y Lützow, navegando con destino Oslo.



Una gran parte de la flota submarina también está involucrada en la operación, con veintiocho submarinos proporcionando cobertura contra las aproximaciones hacia Noruega desde el oeste. Los buques transportan unidades pertenecientes a tres divisiones distintas de la Wehrmacht. Otras tres se encuentran designadas para una segunda ola. Entre ellas se encuentra la 3ª División de Montaña, una de las mejores unidades de la Wehrmacht. La Luftwaffe proporcionará apoyo aéreo mediante más de 500 aviones de transporte y cientos de bombarderos y cazas. Para que este apoyo resulte efectivo, será crucial que los aeródromos del norte de Dinamarca y de la propia Noruega sean ocupados con rapidez.


Mientras tanto en Gran Bretaña, unidades navales británicas se preparan para partir hacia Noruega. Su objetivo es la humilde operación Wilfred, la tímida operación de minado de las aguas costeras y fiordos noruegos. Por la tarde han zarpado las principales fuerzas de la Home Fleet. No saben la sorpresa que les aguarda en Escandinavia.
El buque fantasma se hace a la mar
El pasado 11 de marzo, con el viejo acorazado Hessen por delante haciendo tareas de rompehielos, zarparon de Kiel los cruceros auxiliares Widder (Schiff 21), Orion (Schiff 36) y Atlantis (Schiff 16). Éste último, al mando del Kapitänleutnant zur See Bernhard Rogge, navegó a través del Canal Wilhem hasta la pequeña bahía de Süderpiep, en la costa occidental de Schleswig Holstein, donde dio inicio a un intenso programa de puesta a punto y entrenamiento.




El "inofensivo" Atlantis, en la mar. Apréciese la chimenea de proa, por donde no sale humo.


El entrenamiento al que los oficiales han sometido a su dotación durante estos días ha sido tan intenso, que se han llegado a interceptar emisiones de estaciones costeras informando del curso de una gran batalla naval dentro de las aguas alemanas!


El pasado 23 marzo, el Atlantis adoptó su primer disfraz operativo. Al anochecer, el buque alemán se connvirtió en el mercante noruego Knute Nelson. Para ello, abandonó su color gris característico y pintó de verde en el casco y de blanco la superestructura. Además, a objeto de ahuyentar a los curiosos, en su mástil se izó una bandera amarilla de cuarentena. El Atlantis se encontraba listo para su primera misión.



Su capitán, Bernhard Rogge.

Sin embargo, siendo las condiciones metereológicas demasiado buenas para intentar la ruptura, el capitán Rogge decidió esperar a que el tiempo se deteriorase durante siete días durante los cuales aviones británicos de reconocimiento inspeccionaron el buque "noruego" anclado varias veces.

Ayer, día 31 de marzo, el Atlantis inició la cuenta atrás del inicio de su aventura. Durante la noche de ayer a hoy se convirtió en el buque auxiliar ruso Kim de 5.114 toneladas, con insignia naval soviética, hoz y martillo en el puente, estrella roja e inscripcciones en cirílico. Los dos hidroaviones de a bordo se situaron bien a la vista con colores de la fuerza aérea soviética.
El Atlantis ha partido finalmente hoy día 1 de abril en condiciones climatológicas "perfectas", es decir, viento, lluvia y visibilidad cero. Con dirección norte, a través de las aguas entre Noruega y Shetland constantemente vigiladas por las patrullas británicas, no parece otra cosa que un inocente mercante soviético con rumbo a Murmansk.

¿Qué es lo que se esconde detrás de este extraño buque con la apariencia de un inofensivo mercante? Botado en 1937 en Bremen como un buque de carga a todos los efectos, operó como tal durante dos años bajo el nombre de Goldenfels. A finales de 1939, fue requisado por la Kriegsmarine, que lo convirtió en un buque de guerra, armándolo con seis cañones de 150 mm, uno de 75 mm, dos cañones antiaéreos de 37 mm, cuatro de 20 mm, cuatro tubos lanzatorpedos con un complemento de 24 torpedos, dos hidroaviones Heinkel He-114 A-2 y 92 minas. Fue rebautizado con el nombre de Atlantis.



El Atlantis en puerto antes de diciembre 1939, cuando todavía se llamaba Goldenfels.


El Atlantis se trata de un crucero auxiliar con 155 metros de eslora y 17.300 toneladas de desplazamiento diseñado para pasar inadvertido como un buque mercante neutral y acosar las rutas de tráfico mercante aliadas. Para ello consta de una dotación de 349 tripulantes (21 oficiales entre ellos) y un Scottish Terrier, Ferry, de mascota. Lleva una chimenea adicional de camuflaje, mástiles de altura variable y además va provisto de pintura, planchas y otros materiales para alterar su aspecto, incluyendo disfraces para la tripulación y banderas. El Atlantis es capaz de adoptar 26 siluetas distintas.


No está pensado que entable combate con buques de guerra, sino sólo contra mercantes. Su éxito lo medirá el número de toneladas destruidas o capturadas y el tiempo que opere en la mar. Es el primero de una larga lista de buques similares que sembrarán el pánico en los mares. Alemania le da las gracias y augura muchos meses de éxito al Atlantis y a sus hombres. Que se preparen los Aliados porque, ¡el buque fantasma se hace a la mar!

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