Los lobos, las hormigas, las abejas y los monos, por ejemplo, tienen sociedades altamente organizadas y completamente saludables y ordenadas.
Pero la Naturaleza, como un granjero que cría vacas, puede mejorar la raza sólo fomentando la reproducción del mejor tipo, y eliminando los tipos más deficientes. La Naturaleza logra esta tarea con los instintos más poderosos que nos han sido dados: el AMOR a nuestro propia especie, y el ODIO a aquellos que son intrusos o "foráneos". Estos dos instintos son igualmente importantes: El amor no es "bueno" mientras el odio es "malo", que es la patraña tan amada por los judíos, los liberales, los hippies, los maricas y los imbéciles. ¿Vamos a dejarnos crecer las barbas, a amotinarnos en las calles y a empezar a gritar, agitando nuestras armas, arrojando bombas, o de otra manera a actuar según el estereotipo del "revolucionario"? ¡NO! Por supuesto que no. Nuestra revolución ha sido diseñada por nosotros.
Hitler inspiró, organizó y llevó a cabo una revolución relativamente pacífica, una revolución que arrebató menos vidas que la Revolución estadounidense, y un número insignificante de vidas comparado con cualquiera efectuada por los bolcheviques judíos. Puede haber un elemento de violencia, sí. Cuando usted es atacado por un asesino y se enfrenta con la opción de morir o matar, entonces la violencia es la única posibilidad. Y la civilización occidental está de hecho bajo el ataque de un enemigo que regularmente, como materia de su política, lleva a cabo asesinatos y masacres más cruelmente que cualquier otro grupo en la Historia.
De ese modo, debemos ser lo bastante violentos para poner fin a las matanzas del enemigo comunista y lo bastante crueles para quebrantar su poder. La autoridad ejercida por la mayoría de aquellos que están en el poder hoy es una pura tiranía, aunque se disfraza hipócritamente como una "democracia". Aquélla no es la autoridad benévola e inteligente para mantener el orden y la justicia establecida por los Padres Fundadores para el beneficio de los hombres Blancos.
Nuestra revolución debe estar basada firmemente en el ideal de destruír el poder ilegal de los tiranos, y de restaurar un orden social justo que esté basado en una autoridad firme que provenga directamente de nuestro pueblo y que sea concedida libremente a un líder.
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