domingo, 24 de mayo de 2015

La propaganda del odio de Ilya Ehrenburg

El propagandista y maestro del odio Ilya Ehrenburg dijo a los soldados el 31 de Enero de 1945: "Los alemanes han sido castigados en Oppeln, en Königsberg y en Breslau. Ellos han sido castigados, ¡pero todavía no lo suficiente! Algunos han sido castigados, pero no todavía todos ellos". En contraste con la retórica de Ehrenberg, la violación era en verdad un delito militar alemán castigable con la muerte. La violación por tropas alemanas fue la más pequeña registrada en los territorios ocupados y su porcentaje fue mucho más bajo que el de las tropas estadounidenses en bases estadounidenses.Resultado de imagen de violaciones en  berlin
Las escenas de depravación sexual y horror se multiplicaron a través de todas las regiones del Este tan desenfrenadamente como las enfermedades que los criminales dejaban detrás. En Silesia, los soldados del Ejército Rojo emprendieron otra horrenda orgía de violación tan brutal que en un caso en Neisse, 182 monjas católicas fueron violadas por soldados del Ejército Rojo, y en la diócesis de Kattowitz los soldados dejaron a 66 monjas embarazadas. En todas las áreas alemanas tomadas por los comunistas, los civiles que no fueron desterrados fueron sometidos a la brutalidad.

Cuando el Ejército Rojo comenzó su ofensiva hacia Berlín durante la primavera de 1945, miles de alemanes del Este trataron de cruzar el Río Oder y huír hacia el Oeste, pero había demasiados, y muchos fueron atrapados cuando esperaban que se les permitiera cruzar. No menos de 20.000 muchachas y mujeres jóvenes quedaron entrampadas y a merced del Ejército Rojo.
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Muchas fueron capturadas, alineadas, con algunas seleccionadas para el "placer" inmediato, luego apiñadas en trenes que se dirigían hacia Siberia en Abril de 1945, algunas siendo repetidamente violadas mientras estaban siendo transportadas y otras que murieron a lo largo del camino por falta de comida y por maltratos. Una vez en Siberia, ellas fueron trabajadoras esclavas obligadas a hacer el pesado trabajo manual, como construcción de caminos, y todo el tiempo soportando un constante abuso sexual. Muchas de esas mujeres permanecieron en los campos de trabajo de Stalin hasta cinco años, durante cuyo tiempo las dos terceras partes de ellas murieron. Algunas fueron enviadas a un campo infame cerca de Petrozavodsk en Karelia llamadoNúmero 517. Una vez que ellas llegaban, se les hacía desfilar desnudas delante de los funcionarios del campo que seleccionarían a sus favoritas, prometiéndoles un trabajo más liviano a cambio de sexo. Las "prisioneras obstinadas" fueron sometidas a aislamiento, mutilación genital o asesinato. De las 1.000 muchachas y mujeres a quienes enviaron a aquel campo, más de la mitad, o 522 de ellas, sufrieron muertes horribles dentro de seis meses .
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En un conocido caso, los soldados del Ejército Rojo entraron en el hospital de maternidad en Haus Dehlem y violaron a mujeres embarazadas, mujeres que acababan de dar a luz, y mujeres en el proceso de parto. El futuro Papa Pablo VI lamentó que en Berlín incluso monjas en hábito fueran violadas. Algunas mujeres vivieron durante semanas en azoteas intentando escapar a la violencia. Miles se suicidaron a consecuencia del abuso sexual, miles de muchachas menores de edad murieron a consecuencia de heridas violentas, y a miles de muchachas que quedaron embarazadas virtualmente se les dejaría pasar hambre hasta la muerte por cuanto los Aliados habían bloqueado los cargamentos con comida de Berlín.


Heinz Voigtländer, un cirujano consultor en el hospital de Ludwigslust, dijo:"Era particularmente terrible... con los embarazos que databan de la primera mitad de 1945... Recuerdo una cifra de 150 a 180 abortos que tuvimos que realizar entonces. Con frecuencia eso era un asunto de embarazos en el cuarto, quinto y hasta en el sexto mes... A veces, en el séptimo u octavo mes, esa ayuda ya no era posible. Entonces las enfermeras prometían cuidar del niño después de su nacimiento. Pero una vez observamos que una mujer se fue del hospital después del nacimiento y ahogó a su hijo en el arroyo que pasaba justo por el hospital. Hablamos tan poco como era posible sobre estos asuntos".
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Además de la asombrosa estimación de más de un millón de violaciones cometidas por el Ejército Rojo en Alemania, hubo entre 70.000 y 100.000 en Viena, entre 50.000 y 200.000 en Hungría, así como miles en Rumania y Bulgaria, que habían sido pro-NS.


En Berlín, en Agosto de 1945, de 2.866 niños nacidos, 1.148 murieron, y era verano, y la comida más abundante que ahora. Desde Viena, una fuente fidedigna informa que la mortalidad infantil se acerca al 100%.

La violación no fue el único abuso violento que sufrieron las mujeres alemanas. En las regiones de Alemania entregadas a los comunistas, las mujeres fueron tratadas con bárbara crueldad, y su sufrimiento no terminó en 1945. Aquellas que no podían o no estaban dispuestas a entregar sus hogares a sus nuevos amos fueron perseguidas.
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Para sorpresa y horror de los atrapados habitantes, los estadounidenses ocupantes de la Alemania Oriental lacerada por la guerra la "liberaron" completamente sólo el suficiente tiempo para entregarla entera al Ejército Rojo para su esclavitud. En esa área, la Alemania comunista (RDA), por supuestas razones de "seguridad pública", instituyó áreas de detención para presos políticos, muchos de ellos mujeres. Desde 1950 hasta 1989 existió una insidiosa agencia de espionaje interno con una estructura militar y más de 90.000 trabajadores. Había oficinas de distrito en más de 30 ciudades. No comentado en nuestros medios, miles de mujeres sufrieron una horrible represión a manos de los comunistas. Sin hombres que quedaran para proteger a las mujeres, la "Stasi" [policía estatal] en Alemania Oriental atiborró de mujeres rebeldes las paredes del húmedo y oscuro castillo Hoheneck del siglo XIII en Turingia.

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