lunes, 3 de abril de 2017

La idea targiversada del superhombre..

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La idea del superhombre en el pasado, o en el presente en países desconocidos, siempre ha sido vívida y rica en contenido. Pero la idea de un superhombre como un profeta o mesías, del superhombre a quien la gente esperaba, ha sido siempre muy oscura. La gente tenía una concepción muy confusa del superhombre, y no entendía de qué manera el superhombre debería diferenciarse del hombre ordinario.

Para la moderna visión científica del mundo, la idea del superhombre se encuentra en un terreno aparte, como una especie de curiosidad filosófica desconectada de todo lo demás. El pensamiento occidental moderno no sabe cómo expresar la idea del superhombre en una forma apropiada. Siempre distorsiona esa idea, siempre tiene miedo de las deducciones finales que se obtienen de ella y, en sus teorías sobre el futuro, niega toda conexión con ella.

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La idea del superhombre nunca ha estado ausente de la conciencia de la Humanidad. La imagen del superhombre fue formada a partir de muy variados elementos. En ocasiones recibió una fuerte mezcla de la fantasía popular, que puso en ella concepciones que habían surgido de personificaciones de la Naturaleza, del fuego, del trueno, de la selva, del mar. 


La gente empezó a esperar al superhombre. Él tendría que venir, que arreglar sus problemas, gobernarlos, enseñarles a obedecer la ley, o traerles otra nueva, una nueva enseñanza, un nuevo conocimiento, una nueva verdad, una nueva revelación. El superhombre tendría que venir para salvar al hombre de sí mismo, así como liberarlo de las fuerzas del mal que lo rodeaban. 





Aquella misma fantasía a veces unió en una sola imagen vagos rumores sobre gente distante, o bien más salvaje, o por el contrario, más civilizada.

Esta actitud con respecto a la idea del superhombre se basa en una comprensión equivocada de las ideas de la evolución. El superhombre, si alguna vez entra en el pensamiento científico, es considerado como un producto de la evolución del hombre, aun cuando por regla general dicho término no se usa en absoluto y se lo sustituye por la expresión "un tipo superior de hombre". 

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En relación con esto, las teorías evolucionistas se han convertido en la base de un ingenuo punto de vista optimista de la vida y del hombre. Es como si la gente se dijera a sí misma: ahora que la evolución existe y que la ciencia reconoce la evolución, se deduce que todo está bien y que en el futuro deberá estar todavía mejor. En la imaginación del hombre moderno que razona desde el punto de vista de las ideas de la evolución, todo debería tener un final feliz. 

Todas las formas de vida que conocemos son el resultado, o bien de la evolución, o bien de la degeneración, entre estos dos procesos, y con mucha frecuencia confundimos los resultados de la degeneración con los resultados de la evolución.

Debemos recordar además que el desarrollo de un nuevo tipo se logra a costa del antiguo, que está llamado a desaparecer por el mismo proceso. El nuevo tipo creado a partir de uno antiguo lo supera, por así decirlo, lo conquista, ocupa su lugar. 

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El Zaratustra de Nietzsche habla de esto en las siguientes palabras:


Yo os muestro al superhombre. El hombre es algo que debe ser superado. ¿Qué habéis hecho vosotros para superarlo?
¿Qué es el mono para el hombre? ¡Un motivo de risa o una vergüenza dolorosa! Es esto mismo lo que debe ser el hombre para el superhombre: un motivo de risa o una vergüenza dolorosa.
El más sabio de entre vosotros no es más que una cosa disparatada; un híbrido, producto de una planta y un fantasma.
El hombre es una cuerda tendida entre el animal y el superhombre; una cuerda tendida sobre el abismo. Es peligroso pasar al otro lado, peligroso permanecer en el camino, peligroso mirar hacia atrás, peligroso pararse y peligroso temblar.
La grandeza del hombre está en ser un puente y no un fin; lo que hay en él digno de ser amado es el ser un tránsito y un crepúsculo 
Nietzsche, Así Hablaba Zaratustra, Prólogo, 3 y 4.

El hombre es una forma eminentemente transicional, constante sólo en sus contradicciones y en su inconstancia, que se mueve, que deviene, que cambia ante nuestros ojos. Incluso sin haber hecho un estudio especial, es perfectamente claro que el hombre es un ser bastante inacabado.

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