martes, 21 de octubre de 2014

La muerte de una Cultura

Debemos plantear una cuestión primordial: La muerte de una cultura, ¿significa el final de todo?; ¿significa aquello que ya no hay un objetivo para la existencia?. Para los nacionalsocialistas, sólo puede haber un curso: la acción basada sobre una percepción clara de la realidad, una acción valiente, resuelta, para traer el orden una vez más a partir del caos.


Y aquí, la primera consideración importante es que la cosmovisión nacionalsocialista nunca ha considerado la cultura como determinante. Más bien, sostiene la primacía de la Raza, y reconoce en el principio racial el potencial para toda cultura superior. El corolario inmediato de esta perspectiva, por supuesto, es que la muerte de una civilización no es del mismo orden que la muerte de una raza.


En su libro, el  HOMBRE una vez declaró:


«Cada derrota puede convertirse en el padre de una posterior victoria; cada guerra perdida, en la causa de un posterior resurgimiento; cada dificultad, en la fertilización de la energía humana, y de cada opresión pueden surgir las fuerzas para un nuevo renacimiento espiritual mientras la sangre sea mantenida pura».
Lo que se aplica a las tragedias menores es del mayor significado en este caso. Aquí, la cuestión de la preservación de un núcleo racial asume una importancia suprema. ¿Quién sobrevivirá al próximo colapso?. ¿Qué surgirá en lugar de la cultura occidental? Éstas son preguntas fundamentales. Ellas no están planteadas de manera ligera.
Una desconexión de nuestra raza de la decadencia general de la civilización occidental está llena de peligros. Durante más de un milenio, el destino del hombre ario ha estado unido inseparablemente a la historia de Occidente. Si él puede sobrevivir al choque de la desconexión cultural, es dudoso. Sin embargo, debe ser intentada la gran tarea, ya que no hay ningún otro camino. Lo que es crucial no es si sobrevive una civilización decadente, sino más bien una raza capaz de cultura. Porque lo que está en juego no es la vida de una cultura o de una civilización como tal, sino la vida eterna de una raza capaz de la más alta cultura. Ésa es la verdadera cuestión de nuestro tiempo.

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