sábado, 3 de agosto de 2013

la economia del Ns..


                   Ahora que nos encontramos en momentos de crisis, es oportuno observar cómo Hitler transformó en tiempo record la economía alemana. Mucho se ha hablado sobre ello. Un argumento pueril que intenta justificar el éxito de Hitler en la creación de empleo, se basa en que Hitler acabó con el paro a base colocar obreros en las obras de las autopistas y la industria armamentística. Pero es imposible emplear a millones de obreros de un gran país solo en esas dos ramas, si bien es innegable que tanto las obras de las autopistas y la industria armamentística crearon mucho empleo, pero no todo, naturalmente.
                    Como siempre, me parece lo mejor que sea Hitler quien se exprese así que extracto un discurso suyo sobre economía que pronunció ante el Reichstag el 30 de enero de 1937:


- Lo que sin embargo me indujo a creer en el renacimiento alemán y especialmente en el saneamiento de la economía frente a esta situación terrible y -como ya dije- sin perspectivas precisamente para los expertos, está fundado en dos razones.


1. Siempre me inspiraron compasión los seres pusilánimes que ante cualquier situación difícil se encuentran dispuestos a pronosticar inmediatamente el hundimiento de un pueblo. ¿Qué quiere decir hundimiento? El pueblo alemán vivió ya antes de la época en que adquirimos conciencia de su historia. Y aún cuando pasemos por alto completamente sus primeras vicisitudes, es evidente que durante 2000 años más de una vez catástrofes indecibles e indecibles sufrimientos afligieron aquella parte de la humanidad que hoy llamamos pueblo alemán. Hambre, guerra y peste irrumpieron espantosamente en nuestro pueblo segando vidas de manera horrenda. ¡Hay que tener fe inquebrantable en la fuerza vital de una nación cuando se piensa que hace pocos siglos, en una guerra de 30 años, nuestro pueblo alemán se redujo de 18,000,000 a 4,000,000 millones! ¡Si pensamos que este país antes floreciente fue saqueado, desgarrado y empobrecido, que sus ciudades fueron incendiadas, sus pueblos y aldeas desbastados, y los campos abandonados y desiertos! Pero decenios más tarde nuestro pueblo comenzó de nuevo a crecer, las ciudades a llenarse de nueva vida, los campos a labrarse y a resonar en ritmo gigantesco, el canto del trabajo que nos brindó nueva existencia y nueva vida...
            

Yo tenía la firme creencia y la sagrada convicción de que se lograría detener la catástrofe económica alemana en el momento en que llegara a creer en lo imperecedero de un pueblo y se asignara a la economía el papel que le corresponde como servidora en la vida del pueblo.


2. Nunca fui economista, lo cual significa, ante todo, que jamás en mi vida fui un teórico. Pero, desgraciadamente, he encontrado que los teóricos más empedernidos han anidado siempre, precisamente allí donde la teoría no es nada y la vida práctica lo es todo.
Es natural que, en el curso del tiempo, también en la vida económica surgieran determinados principios empíricos y determinados métodos prácticos. Empero todos los métodos están ligados al tiempo. Querer hacer dogmas de los métodos significa despojar a la capacidad humana y a la energía en el trabajo de aquella fuerza elástica que es lo que permite cambiar los medios cuando varíen las condiciones. El intento de hacer un dogma de métodos económicos fue emprendido por muchos con esa rigurosa aplicación proverbial de los hombres de ciencia alemanes, elevándolo a materia de enseñanza con el nombre de Economía Nacional. Y según las comprobaciones de esta Economía Nacional, Alemania estaba irremisiblemente perdida. Es característico de todos los dogmáticos precaverse de la manera más rotunda contra todo dogma nuevo, es decir, contra todo nuevo conocimiento que rechacen como teoría. Como sabemos el nacionalsocialismo es el adversario más enconado del concepto liberal de que la economía exista para el capital y el pueblo para la economía. Por eso desde el primer día estuvimos decididos a romper con la errónea conclusión de que tal vez la economía hubiera podido tener una vida propia, libre y sin fiscalización.
Así como millones de seres aislados no pueden distribuir o ejercitar su trabajo según necesidades y conceptos propios, así tampoco la economía en conjunto puede actuar según conceptos propios al servicio de intereses meramente egoístas. Porque tampoco se encuentra en condiciones hoy de soportar por si mismas las consecuencias de un fracaso. el desarrollo moderno de la economía concentra enormes masas de trabajadores en determinados ramos de la industria y en determinadas regiones. Nuevos inventos o la pérdida de mercados de venta pueden hacer sucumbir de un golpe industrias enteras.


Quizá el fabricante pueda cerrar las puertas de su fabrica y encontrar posiblemente un nuevo campo a su actividad. La mayor parte de las veces no perecerá fácilmente y, por otra parte, no se trata aquí más que de unos cuantos seres. ¡Y frente a estos se encuentran centenares de miles de trabajadores con sus mujeres y niños! ¿Quién se interesa por ellos y quien les atiende?
¡La comunidad del pueblo                               En estos cuatro años hemos aumentado extraordinariamente la producción alemana en todos los terrenos. El aumento de esta producción reporta beneficio a todos los alemanes. Si hoy, por ejemplo, se extraen innumerables millones más de toneladas de carbón, no están destinadas a calentar a algunos miles de grados más las habitaciones de varios millonarios, sino para poder aumentar la parte que corresponde a millones de alemanes.

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