domingo, 30 de junio de 2019

El triunfo de lo inmundo..


En su libro “La barbarie interior. Ensayo sobre el inmundo moderno”, el profesor Jean-François Mattéi muestra cómo el arte contemporáneo, negándose a representar el mundo, comienza a representar a su opuesto, el “in-mundo”, que frecuentemente deriva hacia lo inmundo, a saber, la basura.



La teoría de género es un avatar de esta tendencia. Negando la existencia de los sexos, negando el mundo real, esta ideología construye un “in-mundo” que quiere imponer a todos los países del planeta, de manera totalitaria. Todo lo que se opone a la teoría de género es censurado por oponerse a los derechos humanos, y todo el que se opone a los derechos humanos debe ser tratado como un criminal. Es la marca de todos los totalitarismos: criminalizar a sus adversarios.

El mundo, según Heidegger, está definido por cuatro divisiones: la tierra, el cielo, los mortales y la divinidad. Se trata de una transposición de las cuatro causas de Aristóteles: la causa material, la causa formal, la causa motriz y la causa final.

En términos de amor humano, la causa material es el sexo; la causa formal es el matrimonio; la causa motriz es el sentimiento amoroso; y la causa final es la reproducción. Todas estas funciones biológicas y psicológicas sólo tienen un sentido final, la reproducción de la especie. Éste es el mundo que hemos heredado desde que existe la humanidad. Éste es el mundo creado por Dios, según la tradición cristiana, que recoge en este punto las tradiciones espirituales. Un esquema resume esto en el espíritu de Aristóteles y Heidegger: tal es la esencia del amor.

Matrimonio


Hijo ← Amor → Sentimiento


Sexo

Heidegger señala que el mundo moderno ha reemplazado el mundo humano por el Gestell, donde el hombre se arrincona por el utilitarismo y el materialismo. En este antimundo, el Gestell, Dios es reemplazado por la idolatría del ego, las personas por las masas, la tierra por la tecnología y el cielo por el dinero. Así tenemos el siguiente esquema:

Dinero


Ego ← Modernidad (Gestell) → masas


Ténica


En la teoría de género, la causa final es el capricho del ego que debe elegir su género de forma arbitraria según sus deseos. Al servicio de este capricho interviene la técnica, operación quirúrgica, vestimenta, etc. y el derecho, matrimonio para todos. El igualitarismo es llamado como refuerzo para modificar el derecho positivo frente al derecho natural. En fin, el amor entre el hombre y la mujer obedece ahora a las leyes de la masa: es en el amor para todos, heterosexual u homosexual, partícipe de la orgía, que lógicamente debería extenderse hasta la zoofilia y la pedofilia. Como escribió Dostoievski: “Si Dios no existe, todo está permitido”. El amor es despersonalizado y se convierte en un fenómeno de masas ¿amor por todos?, como una suerte de “derecho” derecho de acceso al mercado.

El libro de Marguerite Peeters, “El género, ¿una norma mundial?”, con un excelente prólogo de Robert Sarah, pone el acento sobre esta nueva ideología totalitaria, que proviene de un desgraciado acoplamiento del pensamiento francés (Simone de Beauvoir) y del pensamiento americano (John Money).

La deconstrucción de las diferencias hombres y mujeres

La ideología de género considera que las diferencias de hombres-mujeres no son más que opresiones normativas, estereotipos culturales que es necesario deconstruir para realizar la perfecta igualdad entre hombre y mujer. Según lo escrito por Sarah, «En nombre de la libertad y la igualdad, las batallas ideológicas del “género”, obedeciendo a exigencias subjetivistas, vienen a organizar la sociedad sin tener ningún respeto por la diferencia sexual». Estamos en presencia de una utopía de la liberación de los deseos más caprichosos y arbitrarios que serían portadores de la felicidad universal.

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