miércoles, 20 de agosto de 2014

La Judería organizada...fin de la Iglesia Católica romana

Sólo la mente retorcida, pervertida y enferma del Judío es capaz de parir semejante aborto moral.

Prueba de ello son los artículos de propaganda que se publicaron durante este periodo: exponían sistemáticamente no sólo a la Judería organizada, sino también a la Iglesia Católica romana, como franquicia de los primeros,  no olvidemos que el primer Papa, San Pedro, fue judío.
Si Europa quiere liberarse del yugo pestilente y malevolo del miserable judío, debe primero reconocer el origen de todas sus calamidades..

El libro “Der Papst führt Krieg”, publicado en 1938 en Alemania, su intención es, evidentemente, informar a la población, de la verdadera cara de la Iglesia Católica Romana. Cabe destacar que el libro pone a disposición del lector numerosas fuentes, corroborando los hechos y artículos que en él se exponen. La versión en PDF del libro la podéis encontrar aquí.  Nunca antes expuesto en español, esto es una primicia.



A partir de la Pág. 5, séptimo párrafo


Uno se encuentra a veces con la opinión, de que los sacerdotes de la Iglesia católica-romana en Francia, son al contrario que en otros países en primer lugar franceses, y luego católicos. Quién así lo juzga, está contemplando quizás las cosas de una forma muy subjetiva, o desde un punto de vista no lo suficientemente respaldado por hechos históricos. Ciertamente, para el Clan romano sólo existe una cosa: la imposición total de sus pretensiones de Dominio global. Sin embargo, en lo que respecta a la materialización de este objetivo, aquí siempre es correcta la frase de “todos los caminos llevan a Roma”. Debemos tener siempre en cuenta, que Roma tiene que librar constantemente una doble batalla. Una, la de ampliar sus territorios: doblegar a nuevas naciones, nuevos pueblos, a su báculo. Por otra parte, Roma se ve obligada a dominar permanentemente la tierra conquistada, a impedir que los pueblos escapen del redil. Si la Iglesia Católica Romana fuera como el Estado étnico/racial, justificado biológicamente, y con ello moral en sus bases, la primera batalla no sería posible, y la segunda innecesaria. La idea católica, siendo consecuentes con su finalidad, necesita para su realización, en sentido biológico, de la mezcla de todos los elementos raciales de la Tierra. Es decir, la extinción de toda singularidad racial, mientras que la naturaleza, evidentemente, aspira a metas creadoras, precisamente, mediante la creación de diversos Modelos y variantes. Por lo tanto, en la Iglesia Católica se manifiesta precisamente lo antinatura, lo opuesto a la creación.

El Clan romano ha bebido tanto en sus doctrinas e instituciones del Sacerdocio precristiano judío, que se le puede considerar, sin lugar a dudas, como el sucesor de la Teocracia farisea. Se designa a sí mismo como “in loco Aaron”, sentado en el lugar de Aaron, y sería realmente un milagro, que los señores que, sobre la cátedra de Pedro, no hubieran adoptado los métodos de Gobierno de sus predecesores, de los cuales, una descripción muy exacta dice:

“Para no cargar con trabajo innecesario y evitar conflictos con las masas, ellos los sacerdotes habían convenido que, no sólo los gentiles es decir, no-judíos fueran azuzados para ir a la guerra, sino también uno de cada tres o cuatro hombres aptos para el servicio militar de su propio pueblo judío, para poder así distraer con toda tranquilidad a los mayores que permanecen en casa, mientras que las generaciones jóvenes, en las batallas calamitosas de los mayores, son atemorizadas y contenidas.“ En el transcurso de los últimos 1500 años, se ha derramado tanta sangre en tantas guerras por medio de las probadas maquinaciones criminales del Clan Romano, que no necesitamos albergar ninguna duda más, cuando señalamos al hombre que ocupa la cátedra de Pedro, en todos los sentidos, como digno sucesor de Aarón, del fundador de la Hierokratie, teocracia, gobierno de los sacerdotes judía. Sólo la mente retorcida y enferma del Judío es capaz de parir semejante aborto moral. Una religión que invierte literalmente todos los valores con los que Grecia y Roma, Culturas sin parangón y a años luz de la Europa judaizada del SXXI, conquistaron el Mundo Antiguo y la Eternidad. Luego vino el Judío parásito, subvertor y destructor por naturaleza, a traernos la Buena Nueva. La revolución judía se llamó: inversion de valores. ¡Todos somos iguales! ¡la mediocridad es santidad! ¡la ignorancia es loable! ¡lo bello es pecado! Así ganaba prosélitos el monstruo semita.

No, el Cristianismo no está a la altura de Europa. Necesitamos una nueva religión: porque sólo el fanatismo nos puede proteger de elementos extranjeros. La Judería no puede ejercer ninguna influencia en sociedades que creen ciegamente en sus tradiciones, costumbres y valores morales. ¿Qué ha ocurrido en Europa en los últimos dos mil años? la verdadera historia no la vamos a aprender en los libros del cole. La información es poder, y el poder jamás ha sido cosa pública. Por eso la Biblioteca del Vaticano está bajo llave.

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